Los otros «Katrina» de Guzmán

SOCIEDAD

Echó una mano en la desolada Nueva Orleans tras el huracán del 2005, ha cooperado en Rusia y Kazajistán, y ahora este pontevedrés tutela diez proyectos en Bolivia

09 nov 2009 . Actualizado a las 16:14 h.

Para un politólogo como Guzmán García, resulta un privilegio acercarse a la situación de Bolivia, país de contrastes, que en apenas cuatro semanas celebrará unos decisivos comicios. Si además esa aproximación personal se hace desde la atención a sus poblaciones más humildes, pues mejor. Desde abril y desde La Paz, este pontevedrés está encargado de coordinar diez proyectos que llevan el sello de Cooperación Galega, vinculados principalmente a la mejora de sistemas e instalaciones educativas, sanitarias y productivas. «É impresionante -cuenta- a reacción da poboación local cando te achegas a visitar o proxecto, toman ese día como o da visita do financiador, e case sempre organizan algún tipo de festa de benvida, con rituais tradicionais para expresarche o seu afecto e gratitude». «É unha sensación entre sobrecollemento e ledicia infantil», explica.

Mantiene Guzmán esa capacidad de sorpresa, aunque lleva tiempo viendo caras de agradecimiento. Su acercamiento al mundo de la cooperación arrancó en Santiago, mientras estudiaba Ciencias Políticas, con clases de español para inmigrantes con la Cruz Roja. Posteriormente, durante una estancia como becario en Estados Unidos, se fue hasta un barrio pobre de Nueva Orleans para ayudar a la reconstrucción seis meses después del huracán Katrina. «Pero a miña gran experiencia de voluntariado foron os nove meses que vivín nun orfanato ruso a través do servizo de voluntariado europeo». Lo penúltimo, una estancia en Kazajistán, como becario de la Cámara de Comercio de Lugo.

Todo ello, durante un lustro por el extranjero, le ha servido de base para lo que vino después, como Bolivia, donde combina tareas administrativas (entrevistas con organizaciones no gubernamentales y administraciones públicas) con las visitas de uno o dos días a cada proyecto. El resultado de su actividad se traducirá en la puesta en marcha de puestos básicos de salud y centros educativos en un país que lucha por reducir el amplio margen que separa a los muy ricos de los olvidados. «Ou carecen desas instalacións ou están en condicións lamentables», explica.

El complejo contexto

Bolivia está viviendo, cuenta, «unha época complexa dende que a guerra da auga no ano 2000 iniciara o actual ciclo político, e dende a vitoria do partido indixenista Movimiento al Socialismo, a finais do 2005, o país está vivindo unha tensa incorporación da clase indíxena, ata entón maioritariamente excluída, no proceso político do país». Principalmente a esa parte de la población, la apartada, es a la que se dirigen los proyectos de las organizaciones sociales y la cooperación gallega.

El clima de «convulsión política», como él lo explica desde el terreno, no le provoca problemas para llevar a cabo el trabajo. De hecho, los peores momentos no los ha vivido por su tarea como cooperante: «Pasoume recentemente durante un descenso en bici pola famosa estrada da morte, de La Paz a Coroico, onde indo a toda velocidade tiven a mala sorte de pinchar unha roda en plena curva, co que perdín adherencia e caín, afortunadamente para o lado contrario do precipicio, e seguramente o casco salvoume a vida». El contraste a ese momento fue la «hiperrelaxante sensación de bañarte en augas termais a ceo aberto e a catro mil metros de altura, preto da histórica cidade de Potosí». País de contrates.