La única alabardera de la torre de Londres recibe notas ?de amenaza y ve cómo sabotean su página en la Wikipedia
03 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La relación entre la torre de Londres y las mujeres ha sido siempre difícil y en algunos momentos desagradable. A lo largo de sus casi mil años de historia, la fortaleza y palacio real a orillas del Támesis ha sido el lugar en el que no solo se ha encarcelado y torturado a mujeres, también se las ha ejecutado. Ana Bolena, Catherine Howard, Jane Bolena, Jane Grey? conocieron el filo del hacha del verdugo real en sus propias pieles. Pero la última mujer en degustar el sabor amargo de la intimidación en los rocosos y húmedos interiores de la prisión real ha sido Moira Cameron, la que pasó a la historia hace dos años por ser la primera en ingresar en las filas de los famosos beefeaters o guardianes de la torre desde que Enrique VII la creó en 1485. Según informaba ayer un portavoz de la torre, esta mujer de 44 años, ha sido objeto de acoso. Aunque la torre de Londres no ha dado detalles de lo sucedido, el diario The Sun informó ayer de que al menos tres de los guardas habían saboteado el artículo sobre Cameron que aparece en la Wikipedia, la enciclopedia libre de Internet, de lo que ya habían puesto en conocimiento a Scotland Yard. Según el diario, los presuntos acosadores dejaron notas desagradables en la taquilla de la centinela en los vestuarios, e incluso, se habían atrevido a dañar su tradicional uniforme, con un coste de unos 15.000 euros.
Un cuerpo de 35 guardas
La pequeña comunidad de beefeaters, la Yeoman Warders (embrión del moderno Servicio de Prisiones), compuesta por 35 guardas y un jefe, vivía ayer en un ansioso hervidero de rumores sobre el comportamiento machista y despreciable de tres de sus miembros. «Vivimos un momento muy difícil», indicaba un lacónico comunicado de la torre, y agregaba: «Hemos iniciado de manera inmediata una investigación interna para esclarecer si las acusaciones son genuinas, investigación que estará concluida dentro de dos semanas». Scotland Yard confirmó ayer que un hombre de 56 años había sido interrogado por un uso ilegal de Internet tras las investigaciones iniciadas por la Historial Royal Palaces. Lo que ha sorprendió es que Cameron no es una mujer frívola, de liviana personalidad y de frágil carácter. Todo lo contrario. Tiene a sus espaldas más de 22 años de servicio en el Ejército (imprescindible un mínimo de veinte años para poder optar al puesto de beefeater), ha servido en lugares como Chipre e Irlanda del Norte y, sobre todo, es escocesa, de Argyll, por lo que nadie entiende cómo estos hombres se han atrevido a intimidarla. «No todos los compañeros me han dado la bienvenida», indicó Cameron al poco de comenzar su trabajo. «Un compañero me dijo a la cara que estaba completamente en contra de mi nombramiento», y agrega: «Le respondí que gracias por haber borrado de un plumazo mis 22 años de militar».