Y el mar se tragó a Lorenzo

SOCIEDAD

La idea de despedir el sol con música y poesía triunfa en Vigo, mientras iniciativas semejantes van calando cada vez más en la costa gallega durante el verano

27 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Una terraza con vistas al mar siempre tiene un valor añadido, sobre todo al atardecer. Lo saben bien en La Vela, en la playa viguesa de Los Olmos, y por eso han decidido sacarle partido a un fenómeno tan natural y tan espectacular como es que el sol se ponga detrás del mar, como ocurre en Ibiza en Caños de Meca.

Es difícil mejorar una puesta de sol, pero por intentarlo que no quede. ¿Qué tal con música? De la mano de La Maleta Producciones, el vigués Marcos de la Fuente, pinchadiscos y locutor de radio, también conocido como Almagato, se puso al frente del anochecer, como un maestro de ceremonias que le diera permiso al sol para esfumarse hasta el otro día. A la guitarra, Isaac Garabatos, y en las performances, la mimo Lilu.

¿Y el resultado? No está mal, aunque quizás una buena música, un algo para tomar y buena compañía son suficientes para redondear un espectáculo redondo. En La Vela, a eso de las ocho de la tarde, hay ambiente, hay pulpo á feira , hay pollo al curry y hay sangría. La terraza al aire libre tiene, a los pies, el mejor plasma que pudiera soñar nadie: la ría de Vigo, con la península do Morrazo al fondo y los barcos que van y que vienen como un gigantesco salvapantallas. «Solo hay dolor si hay vacío; no todo el amor es salvaje; nadie es caliente o es frío...». La voz de Marcos surge y desaparece, suena y calla, como un transbordador de línea que uniera los dos lados de la ría. La terraza está llena. Relax. «Es una pena no anotar lo que dice este tipo; hay cosas que están bien», comentan en una mesa. «Había una vez un niño que soñaba que era un niño que soñaba que era un gigante, que soñaba que era un niño...»; «Solo somos gases en busca de chispa...». El sol se va escondiendo y pasa por delante de los ojos el último barco de Cangas. Marcos sigue hablando y uno siente un escalofrío; en Vigo nunca te puedes dejar la chaqueta en el coche.