«Se nos obrigan a matar, é a ruína»

Varias explotaciones de la provincia de Ourense están pendientes de los resultados de los análisis para saber si sus ovejas están infectadas por el virus de la lengua azul


Los propietarios de rebaños de ovejas con animales enfermos en la provincia ourensana se enteraban ayer por la prensa de los ocho resultados positivos por la enfermedad de la lengua azul reconocidos por la Xunta tras los análisis certificados por el Laboratorio Central de Veterinaria de Algete (Madrid). Pero ninguno de ellos tenía muy claro si el suyo era uno de esos casos.

«Dixéronnos que nos avisarían, e polo que nos explicaron dos síntomas supoñemos que é esa enfermidade, pero a nós aínda non nos comunicaron nada», señalaba Mari Sol Rodríguez.

Es vecina del municipio ourensano de Riós y titular de una explotación con 552 cabezas de ganado ovino con la que lleva quince años trabajando. Tiene 20 ovejas enfermas en una finca separada por varios kilómetros del resto del ganado. «Estamos dándolle o tratamento e algunhas melloraron, pero polo que sabemos da enfermidade é bastante rápida e en poucos días morren», señala.

Sin embargo su mayor pesar no es la pérdida de los animales enfermos, sino «o que decida a Xunta, porque estas cousas causan moita alarma, e aínda que os veterinarios explican que non é contaxioso porque só enferman as que son picadas polo mosquito que leva a enfermidade, poden decidir sacrificar a cabaña enteira, e se nos obrigan a matar todo, é unha ruína para nós».

Cada oveja cuesta entre 100 y 120 euros, pero el problema no es solo económico. «O caso é que tampouco hai onde comprar cen ovellas. Pódenche vender unhas poucas, pero non encontras en cantidade, e hai un prazo para recuperar a cabaña porque se non perdes todas as axudas», se lamenta esta ganadera ourensana. El rebaño es el único sustento de esta familia de cuatro miembros.

En el concello de Riós solo aparece una explotación con la enfermedad reconocida, pero al menos hay otra en la que también se ha producido alguna muerte y que ya ha sido visitada por las autoridades sanitarias para tomar muestras de los animales.

«É seguro que aparecerán máis. Nós avisamos enseguida, porque temos unha explotación grande e levamos un control veterinario e de saneamento moi estrito, pero haberá quen non avise porque teña poucas ou non as teña saneadas. O problema é que iso prexudícanos a todos», reflexiona Mari Sol.

Posibilidad de más positivos

Un pequeño recorrido por la provincia le da la razón. No es difícil encontrar en los pueblos rebaños con animales enfermos por los que ya han pasado los veterinarios encargados de coger las muestras, aunque ninguno de sus propietarios reconoce haber recibido la confirmación de la enfermedad. Un ejemplo bastante gráfico es el concello de Baltar. Ayer su alcalde, José Antonio Feijoo, lamentaba la falta de información oficial y concreta sobre el positivo que se daba en su municipio. «Temos quince parroquias, e en cada unha hai tres ou catro rabaños, se se estende a desconfianza vai a ser un caos», razonaba.

En la propia capital municipal dos explotaciones confirmaban que tenían animales enfermos que ya han sido vistos por los veterinarios, aunque desconocen si se trata de la lengua azul.

Mientras no se confirman los análisis, la preocupación se extiende entre los ganaderos de otros municipios de la provincia en los que se también hay casos confirmados, como Calvos de Randín, Bande, Vilariño de Conso o Lobios.

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