Los rayos ultravioleta fueron promovidos, la semana pasada, al más alto grado de sustancias cancerígenas de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, según sus siglas en inglés). Los dermatólogos, a pesar de celebrar la oficialización de un dato que, según ellos, la clase médica ya conocía desde hace años, critican el hecho de que las precauciones no se aplican de manera adecuada en los centros de bronceado.
Eduardo Fonseca, jefe de dermatología del Complejo Hospitalario Universitario A Coruña, afirma que «si los centros cumpliesen con el decreto ya sería mucho». Pero asegura que no se debe alarmar demasiado a la población. «El bronceado incrementa el riesgo, pero es igual que el tabaco, es legalizado».
Los avances de la sociedad respecto a la prevención del cáncer de piel se dan poco a poco, explica José Miguel Gómez Domínguez, dermatólogo del Complejo Hospitalario Cristal Piñor, de Ourense. «Tampoco se puede alertar tanto a la gente, evitar la exposición a la radiación hace que el riesgo sea menor», afirma Domínguez, que añade que este tema no va a cambiar la opinión de «la gente que le importa estar más guapa que protegida».
De hecho, los solarios no esperan que la frecuencia de usuarios se reduzca con la noticia, que fue difundida la semana pasada por la revista especializada The Lancet Oncology. España se sitúa en el quinto puesto del ránking europeo de adeptos a las cabinas, después de Alemania, Italia, Holanda y Bélgica.
Sanidad reaccionó rápidamente al anuncio de la OMS sobre el peligro de los solarios y dejó claro que no se plantea ninguna reforma del Real Decreto 1002/2002, una normativa que fue bastante criticada en el inicio por las empresas que promueven el servicio de bronceado artificial. Según Alfredo Teotino, presidente de la Asociación Española del Bronceado (AEB), «al principio era muy restrictivo, pero se ha profesionalizado mucho el sector gracias al decreto», afirma Teotino, que añade, sin embargo, que «hoy, casi todos cumplen con él».
El problema, según los médicos, son los que no lo cumplen, en especial con informar a los clientes sobre los daños permanentes a la piel y a los ojos que puede provocar la práctica. La situación se agrava porque el grupo de más riesgo es el que más busca el bronceado rápido y cómodo. La AEB afirma que un 85% de los usuarios de los solarios tienen entre 20 y 45 años, mientras que la IARC alerta que la exposición regular a los rayos hasta los 30 años aumenta en un 75% la posibilidad de desarrollar un melanoma.
El dermatólogo José Miguel Domínguez resume bien el conflicto entre salud y estética de la sociedad actual: «Hay gente que hace caso de lo que decimos, y hay gente que no», explica.