Así despierta Perú tras el terremoto

SOCIEDAD

Inés Vázquez coordina un proyecto de reconstrucción de viviendas que llevan a cabo los propios ciudadanos a los que el movimiento de tierra del 2007 dejó en la calle

27 jul 2009 . Actualizado a las 17:37 h.

Sucedió un 15 de agosto de hace dos años. La Tierra se agitó durante tres minutos, con fuerza (8,1 grados en la escala Richter), a escasos cien kilómetros de Lima. Dejó aquel temblor un millar de víctimas mortales y casi el doble de heridos. Difícil contar el número de damnificados. Llegaron las televisiones y la comunidad internacional prometió medios inmediatos. Unos 50 millones de euros se comprometieron entonces. Se fueron las teles y aún hoy hay que levantar casas y sopesar cómo prevenir los efectos de otro posible terremoto.

Inés Vázquez lleva varios años en Perú. Recuerda que aquel suceso dejó «a miles de personas viviendo en la calle». Trabaja con Movimiento por la Paz (MPDL), una organización nacida en 1983 y que lleva por lema que «la paz es más que la ausencia de guerra». Algo parecido al campo tras la batalla es lo que debió de dejar a su paso aquel terremoto en el octavo mes del 2007.

A Inés le rondó por la cabeza dedicarse a la cooperación cuando un profesor en la universidad le presentó de una forma diferente cómo se medían las relaciones económicas Norte-Sur. Orientó su proyecto de fin de carrera precisamente a la utilización de la energía solar en zonas rurales de países en vías de desarrollo, «para conocerlos un poco mejor».

Hoy es responsable de MPDL en Perú y tutela los dos programas que tienen en marcha en el país, ambos vinculados a la prevención de desastres y a la reconstrucción tras aquel siniestro. La vuelta a la normalidad la llevan a cabo los propios ciudadanos que pasaron el trance: «Tratamos de capacitar a las familias para que reconstruyan sus viviendas con quincha mejorada. Es un material con el que se construía tradicionalmente en Perú que dejó de emplearse en las viviendas con la entrada del ladrillo y el cemento, pero que resulta mucho más barato y además es sismorresistente».

Obra y formación

A la vez que participan en la reconstrucción, los vecinos de la zona reciben nociones de prevención de riesgo, en colaboración con las administraciones municipales: uso de técnicas de construcción adecuadas, planes de evacuación, organización de comités de defensa civil... «Para que los efectos de un terremoto como el del 2007 no se repitan», detalla Inés.

MPDL está pendiente, además, de que se le aprueben dos proyectos más en el país, en Cuzco y Puno, para cooperar en áreas vinculadas a la mejora de la situación de las mujeres en las áreas rurales.

«Nosotros no ejecutamos proyectos directamente, trabajamos con organizaciones locales mientras buscamos la financiación y nos aseguramos de que los proyectos se desarrollen con normalidad», explica ella, centrada en que se cumplan los objetivos de cada programa, al tiempo que participa en redes locales y nacionales en las que conocer organizaciones peruanas que permitan ir avanzando en identificar nuevos planes para desarrollar.

Y cada uno de esos planes tiene su cara y su cruz: «Lo mejor es cuando ves que toda la comunidad trabaja codo con codo y con ilusión para levantar la casa de una de las familias, pero los peores momentos vienen cuando te cuestionas si lo que haces tiene sentido y si una vez que el proyecto finalice quedará algo de lo que se ha trabajado, más allá de lo material».