La gripe se transmite a través de las gotículas expulsadas por la persona infectada al hablar, estornudar o toser, y también a través de las manos, donde el virus puede persistir de dos a ocho horas.
Para prevenir la infección debemos evitar el contacto estrecho con personas que presenten síntomas gripales (intentando mantener una distancia de entre uno y dos metros) y lavar con frecuencia las manos, especialmente si se tocan la boca, la nariz u otras superficies que puedan estar contaminadas. Las personas enfermas deben utilizar mascarilla quirúrgica en casa cuando estén en contacto con otras personas o cuando vayan al centro sanitario. Si se tiene gripe no se debe ir a trabajar, hay que quedarse en casa mientras se tengan síntomas.
Nuestro sistema sanitario mantiene una estrecha vigilancia epidemiológica para conocer puntualmente cómo evoluciona la enfermedad y aplicar los protocolos pertinentes a cada momento. En la actualidad hemos pasado de la contención (evitar la introducción y difusión de la enfermedad) a la mitigación (tratamiento de los pacientes de acuerdo con su gravedad).
No existen motivos para la alarma, y para evitarla es muy importante informar a la población para que esté tranquila, y se comporte como sabe hacerlo ante una gripe normal, que a fin de cuentas es lo que es esta gripe A(H1N1).