Los socialistas protestan y Rajoy afirma que se opone a la ley «por convicción»

A. Posilio

SOCIEDAD

Los socialistas mostraron su discordancia con las duras críticas de la Conferencia Episcopal en contra de la reforma de la ley del aborto. El más contundente fue el ministro de Fomento, José Blanco, quien denunció «la hipocresía de la Iglesia, porque el proyecto presentado por el Gobierno apenas difiere de la ley en vigor, que estaba cuando gobernaba el PP y los obispos callaban». En una línea más diplomática se expresó el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, al advertir que «lo que tienen que entender los obispos es que, en el ámbito de lo público, la única moral posible es la Constitución», porque «el bien común, los intereses y los derechos de los ciudadanos se regulan en las Cortes y no con morales privadas». Mientras, la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, afirmó que parece que la Iglesia «no sabe cuál es su lugar», y pidió a su cúpula que dejen al Parlamento votar, aunque reconoció que, en el ámbito de los fieles a su iglesia, «les hagan las recomendaciones que consideren oportunas». Por su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, reiteró su rechazo a la reforma y aseguró que votará contra lo que considera un «disparate» por convicción propia y no por el hecho de que lo pida la Conferencia Episcopal, de la que no quiso comentar sus opiniones. El diputado de CiU Josep Sánchez Llibre destacó que él se expresa en sus términos y no en los de los obispos.