Los responsables de la Xunta tienen ante sí un gran reto, y es terminar la puesta en marcha de una ley muy aplaudida, pero mal pertrechada -organizativa y económicamente- y de lenta implantación. Estos son los principales frentes abiertos:
Plazos
La Xunta tiene un año para tramitar las ayudas, algo burocráticamente inviable tal y como es el modelo actual.
Ayuntamientos
El BNG, que dirigía Vicepresidencia, no tenía poder en los concellos gallegos y por eso prescindió de ellos. El fracaso fue tal que los obligó a rectificar.
Empresas
Vicepresidencia se enfrentó a casi todas las empresas de servicios sociales, a pesar de ser fundamentales en estos primeros estadios de la ley.
Consorcio
Hacer un servicio público era el gran objetivo de Anxo Quintana. ¿Se mantendrá?
Valoración económica
Es mejor pagar una residencia privada con ayuda de la Xunta que ir a una pública. Y no hay precios según el nivel de renta. Un problema que estallará a medio plazo.
Calidad de los empleos
Hay cadenas que solo cogen a titulados de FP, mientras el Gobierno dice que ser ama de casa dará puntos. ¿Cuándo se unificarán los criterios en Galicia? ¿Y cómo?