La mujer pasó todos los controles desde México hasta Ourense pese a que tenía los síntomas de la enfermedad
05 may 2009 . Actualizado a las 12:44 h.Son los rehenes ourensanos de la gripe. Mariana Reyes, mexicana de 21 años, estuvo recluida hasta ayer en una habitación aislada del Complexo Hospitalario de Ourense; dio positivo al virus A(H1N1). Su marido, Ramón González, ourensano de 34 años, pasa su particular cuarentena en el domicilio familiar. A él ni siquiera le hicieron las pruebas por ausencia de síntomas. Salir a la calle juntos es su deseo más inmediato.
La novela vírica de Mariana y Ramón comenzó a escribirse el 9 de abril. Ese día partieron hacia México, para pasar unas semanas en Catemaco, una localidad de Veracruz popular por su laguna, sus especialidades gastronómicas y sus leyendas de brujería. Es la ciudad natal de Mariana, que hace dos años cambió el rumbo de su geografía al trasladarse a vivir a la aldea ourensana de Vilar das Tres. Allí se asentó en la casa familiar de su marido, un hombre de 34 años al que conoció por Internet. «Me fue a buscar allá y yo me vine con él y nos casamos». Dejó atrás su infancia mexicana y una primera juventud en la que trabajó como recepcionista en un consultorio médico y como cuidadora de niños. Ahora mismo está desempleada y busca trabajo. Él está en una firma del polígono industrial de San Cibrán.
«Fuimos a visitar a mi familia el 9 de abril y el 22 me encontré mal -relata Mariana-. Noté fiebre y dolor del cuerpo, pero fue un día nada más que tuve mucha fiebre. Todo eso me pasó y lo único que me quedó fue tos y mocos. Yo no sospeché nada, pensé que era catarro. Yo no sabía ni que andaba nada de la gripe, me vine a enterar en el aeropuerto».
El relato de su marido incluye otro matiz: «Yo marché para México con faringitis y tomando antibióticos, y pensé que la había contagiado a ella cuando empezó a encontrarse mal allá».
En el aeropuerto, de regreso a Madrid, la pareja tomó el primer contacto con la realidad mexicana de la gripe. «Allí había controles -relata Mariana-, pero yo ya no tenía fiebre ni nada, solo algo de tos, y no hubo ningún problema. En el avión me preguntaron si me sentía bien porque algún pasajero protestó porque tenía tos, y yo le dije que sí, porque era verdad. El chico del avión me pidió que me pusiera una mascarilla por si las dudas y me vine todo el viaje en avión con mascarilla. En el aeropuerto me preguntaron si en las 24 horas anteriores tenía algún síntoma de gripe, pero yo no tuve ni temperatura alta ni nada, solo la tos».
Una vez en Madrid, la pareja tomó un tren hasta Ourense y Mariana realizó todo el recorrido con mascarilla. Su primera parada gallega fue en el punto de atención continuada de la ciudad, desde donde la remitieron inmediatamente a las urgencias hospitalarias. «Ya me preguntaron todos los síntomas, y por los de los primeros días me dijeron que era la gripe esa. Desde el martes estoy en esta habitación, ya terminé el tratamiento y ahora, cuando me vaya, me dijeron que iba a seguir con la mascarilla otros cuatro días sin salir de casa». La experiencia hospitalaria, dice, ha sido larga: «Estoy aburrida, pero ya hoy [por ayer] me voy».