Los alumnos que suspendan más de dos asignaturas en bachillerato tendrán que repetir

SOCIEDAD

El Supremo anula el decreto que permitía pasar hasta con cuatro materias pendientes.

11 mar 2009 . Actualizado a las 14:09 h.

El Tribunal Supremo ha anulado un real decreto (el 1467/2007, del 2 de noviembre) según el cual los alumnos de primero de bachillerato que hubiesen suspendido hasta cuatro asignaturas podían pasar de curso matriculándose en parte de segundo, tal y como ocurre habitualmente en la universidad. La sentencia da la razón a un recurso de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza Titulares de Centros Católicos (FERE-CECA) y lo hace explicando que este curso puente que se puede crear es contrario a la ley que acoge el bachillerato, la Ley Orgánica de Educación (LOE), que lo ve como un ciclo de dos cursos. En concreto, lo que declara nulo el Tribunal Supremo es el artículo 14 del citado real decreto, en el que se dice: « Quienes no promocionen a segundo curso y tengan evaluación negativa en tres o cuatro materias podrán optar por repetir el curso en su totalidad o por matricularse de las materias de primero con evaluación negativa y ampliar dicha matrícula con dos o tres materias de segundo en los términos que determinen las administraciones educativas». Según el Tribunal Supremo, en la LOE, al igual que en las otras leyes, «la promoción o paso a un curso de bachillerato implica la matrícula en todas las asignaturas que integran dicho curso, y la posibilidad de matricularse de asignaturas sueltas queda limitada a asignaturas pendientes del curso anterior y, por tanto, impide la matrícula de asignaturas sueltas de un curso al que no se haya promocionado previamente». Es decir, quien se matricule por primera vez en un curso ha de hacerlo en todas sus asignaturas y solo si después le quedan dos o menos puede registrarse en estas materias concretas. La otra opción queda así limitada a la universidad. El nuevo bachillerato que ahora se modifica comenzó a aplicarse este mismo curso académico, ya que el real decreto se aprobó a mediados del 2007 y se consideraba que su aplicación debía ser paulatina, por lo que no hay alumnos afectados por su revocación. La medida contó en todo momento con la oposición frontal del PP.