21 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Una decoración inspirada en el tiempo y el viento, evocada por los tejidos y el tratamiento de las formas de alta costura centraron la vuelta de María Freyre a Cibeles. Las veinte modelos evocaron un pasado inspirado en las vivencias de la esposa de Antonio Pernas en una reciente mudanza. Los trocados, terciopelos y tules envolvían los vestidos rasos con encajes. Todo muy cubierto de flores, rosas mayormente, por el romanticismo que desprenden. El oro y la plata, el blanco y el negro, combinados con el color piel dominaron las creaciones. La pintora Marta Iglesias decoró el espacio con un mural pintado con pigmentos como los de los vestidos.