Las obras para ampliar la estación de Atocha, en Madrid, comenzarán el próximo año y tendrán un coste en su fase inicial de algo más de 200 millones de euros para superar los 520 al terminar, sobre el 2025. El proyecto lo presentó ayer Rafael Moneo en compañía de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, y destaca porque duplicará la capacidad de la estación intermodal, convirtiéndola en el auténtico corazón de la alta velocidad española.
Actualmente, Atocha recibe 16 millones de viajeros y une el norte con prácticamente toda España (los trenes desde Galicia llegan a la estación de Chamartín, en el norte de la capital) mediante las líneas de alta velocidad de Barcelona, Toledo, Sevilla y Málaga y de otras de media y larga distancia con Navarra, País Vasco, La Rioja, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura. La idea es que se llegue a los 36 millones de viajeros.
Según la propia Álvarez, la nueva estación potenciará la accesibilidad y el desplazamiento en transporte público, ya que el objetivo es que el 90% de los pasajeros accedan en este tipo de vehículo a la estación. Por ejemplo, para conseguir este plan se duplicará el espacio para los taxis, hasta llegar a los 220, y se mejorará la conexión con las líneas del metro, así como se ampliarán las salidas y habrá un túnel de alta velocidad entre Chamartín y Atocha (que costará otros 200 millones de euros), que complementará al corredor de cercanías recientemente inaugurado.
Esta obra, la del túnel, ya se adjudicó en septiembre, aunque no está clara la fecha de terminación. El trazado se inicia en Méndez Álvaro, para seguir por la glorieta del Emperador Carlos V y alcanzar el eje de la calle Alfonso XII; sigue por Serrano, plaza de la República Argentina y Mateo Inurria, para alcanzar la cabecera sur de Chamartín.
La primera fase
Lógicamente, la ampliación de Atocha supondrá grandes molestias para los usuarios habituales de la estación, y por eso se hará en fases. La primera, que se adjudicará a principios de año, durará hasta el 2011 (cuando ya esté en funcionamiento la línea de alta velocidad Madrid-Valencia) y consiste en separar las zonas de salidas (será la actual terminal) y llegadas (una nueva). Se construirá una nueva pasarela y vestíbulo de llegadas, además de un pasillo rodante de conexión entre los que entran y salen, y se convertirán las actuales vías de ancho convencional al ancho de alta velocidad.
También en esta fase se hará una nueva plaza, una fachada próxima a la avenida Ciudad de Barcelona y una zona verde en el ámbito de la calle Téllez. Se ampliará la línea 11 y se reformará el acceso de peatones desde Atocha.
En palabras del diseñador, y premio Pritzker, «la ciudad es un juego abierto, obliga a pensar en qué modo lo que haces contribuye a dejar el juego abierto a los que vienen detrás».