Una decena de médicos residentes aprenden a perfeccionar técnicas de cirugía en el cuerpo de personas fallecidas para luego poder aplicarlas a los pacientes
08 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Practicar es bueno en todas las profesiones, pero sobre todo en la medicina, donde un error puede salir muy caro. Consciente de ello, la Sociedad Gallega de Cirugía Plástica y Reparadora llevó ayer a cabo en el Hospital A Coruña un novedoso curso en el que los asistentes pudieron poner en práctica las técnicas aprendidas previamente, utilizando para ello cadáveres.
Como este aprendizaje no es común en Galicia -aunque sí en otras zonas de España y Europa-, los médicos residentes de este taller tuvieron que trasladarse a la sala de autopsias del centro hospitalario coruñés para poder llevar a cabo la clase, para la que contaban con cinco piernas que habían sido amputadas. Según explicó el doctor José Midón, presidente de la sociedad gallega de cirugía, «cuando hay un accidente y se fractura una pierna, la operación es muy compleja, porque falta piel para dar cobertura y hay que trabajar con unos colgajos cutáneos. Esta operación es muy difícil, porque la pierna tiene un sistema vascular complicado y la única forma de practicar previamente es con piernas de cadáveres o amputadas».
En este sentido, reconoce que la dificultad que entraña esta operación hace justificable este entrenamiento previo para los médicos residentes. «Yo creo que estas prácticas deberían estar estandarizadas y ser algo cotidiano, no un curso excepcional. Hay que darse cuenta de que, cuanto más se practique, mejor», afirmó Midón. Asimismo, también recordó que en ciudades europeas como París existen hospitales en los que se pueden practicar este tipo de técnicas sin problema. Incluso en regiones como Alicante y en Barcelona están más extendidas estas intervenciones en cadáveres.
Donar a la ciencia
El motivo de que en esas comunidades sea más fácil realizar este entrenamiento puede ser, según reconoce el doctor Midón, el hecho de «que en esas regiones hay muchos extranjeros, y muchas veces sus cuerpos no son reclamados, o los gastos de repatriación son tan elevados que sus familiares prefieren donarlos a la ciencia». Aparte de estas cuestiones, el director de la Sociedad Gallega de Cirugía Plástica y Reparadora considera que, ya que se está modernizando el Hospital A Coruña, «y estamos construyendo un complejo de futuro, esto puede ser una llamada de atención para que tengan en cuenta que se necesitan instalaciones de este tipo». En este sentido, reconoció que no se necesita mucha inversión, puesto que «los medios ya existen, los responsables también, y la voluntad también la hay. Solamente se necesita un poco de apoyo para algo que puede ser muy importante».
En este mismo sentido se posicionó el cirujano Eduardo Núñez, encargado de impartir y organizar el curso práctico de ayer, quien consideró que «este tipo de actuaciones sirven para optimizar el aprendizaje. Hasta el momento es algo a lo que no se le ha prestado mucha atención, y el adiestramiento es fundamental», reconoció.
Para los alumnos que asistieron a la clase de ayer también es de suma importancia contar con este tipo de prácticas para su adiestramiento. Muchos de ellos reconocieron que alguna vez ya habían realizado una intervención de este tipo utilizando cadáveres. Asimismo, explicaron que con pacientes reales todavía no se habían estrenado, aunque sí habían acompañado a los cirujanos en varias operaciones.