El concurso de vuelo sin motor, uno de los grandes espectáculos de la fiesta, congregó ayer a cientos de personas que no quisieron perderse los lanzamientos
24 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Cientos de dorneiros se dieron cita en la tarde de ayer en el muelle de Ribeira. Los juegos y deportes populares de mar son uno de los clásicos de la Festa da Dorna, siendo el gran protagonista de la jornada el Jran Premio Ícaro de Voo sen Motor. Un espectáculo en el que los más osados se lanzan al agua sin pensárselo dos veces provistos de artefactos inverosímiles.
El objetivo de la prueba es que cada peña presente un artilugio con el que tirarse desde el muelle y volar unos cuantos metros antes de mojarse. Algo que la mayoría de los participantes no logran conseguir, pese a todo su denodado empeño. Como todos los años, los inventos aéreos diseñados fueron de lo más diverso y original. Allí pudieron verse desde gaviotas hechas de papel hasta una caja de cartón que emulaba una televisión dorneira terrestre (TDT).
Algunas peñas no se preocupan demasiado por preparar su aparato volador y, con tal de pasárselo bien, se tiran al agua con lo puesto o, si acaso, disfrazados con algo que llame la atención de la concurrencia. Una de las agrupaciones, As Rabalisas quisieron darle un toque reivindicativo al concurso y, vistiendo una indumentaria fabricada con bolsas de plástico negro, se lanzaron al agua coreando el eslogan «o petróleo polas nubes», desde luego, el motivo era de lo más oportuno en los tiempos que corren. Otros, como las Parrochas Papudas, utilizaron los restos de la carrilana utilizada en el Jran Prix del domingo para tirarse sin las manos vacías.
Originales
No cabe duda de que todos los peñeiros hacen un esfuerzo por ser los más originales y llamativos de la jornada, pero el ingenio no se distribuye a partes iguales. Este año el público se decantó por la propuesta de Os Pintos Joden Quintos, que llegó al muelle con uno de los miembros de la peña envuelto en papel de aluminio y con una nasa atada a la espalda. El dorneiro, que supuestamente iba disfrazado de técnico de la nasa, se arrojó al agua con dos bengalas encendidas. Volar no voló demasiado, pero los numerosos asistentes le dedicaron un acalorado aplauso, lo que demuestra que se ganó a la concurrencia.
Otro de los artilugios que más gustó a los espectadores, a pesar de su sencillez, fue el de las Caracolas en Xirolas. Se trataba de una pequeña bicicleta con una hélice encima que tampoco logró el ansiado vuelo sobre el mar.
Los Muxo Beti, siempre originales, no quisieron ser menos en esta singladura y presentaron a seis chavales vestidos de bolos y a uno de bola. Todos los asistentes se rieron al ver a uno tras otro cayéndose al agua.
Una vez más, los peñeiros demostraron que humor sobra y ganas de divertirse.