Galicia se afloja poco la corbata

Susana Basterrechea

SOCIEDAD

La decisión del ministro Sebastián de trabajar en mangas de camisa apenas cunde. En empresas e instituciones gallegas manda el traje, incluso en pleno verano

22 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

No fue el primero, pero ha puesto otra vez la corbata en el punto de mira. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, se la quitó hace unos días para ir al Congreso, como hace tres años lo hizo el Gobierno japonés, que permitió a sus funcionarios ir de sport en verano para no derrochar aire acondicionado y contaminar menos (tras el experimento, dejaron de consumir 210 millones de kilovatios por hora solo en el 2005).

¿Cunde el ejemplo en Galicia? ¿Se cuelga la corbata en verano? Los empleados de El Corte Inglés, por ejemplo, van de traje y corbata caigan fuera chuzos de punta o haga un sol de justicia. «Es el uniforme», justifica Pati Blanco, portavoz de estos almacenes en Galicia. «Es una norma de siempre», añade. Y no se libran ni los trabajadores que no dan la cara al público. «Los únicos que no la llevan son los dependientes de algunas firmas de moda joven», afirma. De hecho, comenta Blanco, la corbata no le sobra a nadie: «La temperatura dentro es siempre la misma, de unos 19 grados».

En Citroën, en Vigo, no hay norma escrita sobre la corbata, pero como si la hubiera. «La empresa no obliga, aunque hay uso y costumbre, y los ejecutivos suelen llevarla, también en verano», confirma Pedro Hortas, director de comunicación. «De todos modos, aquí la cuestión no es la corbata, sino la bata», añade. Para esta prenda sí hay reglas estrictas. «Es obligatoria en los talleres, aunque haga calor. No se libran ni los Reyes cuando nos visitan», apunta.

En el Banco Pastor tampoco tienen un protocolo al uso, pero aseguran que sus trabajadores se ponen corbata «por sentido común». «La imagen de un ejecutivo de banca es muy diferente en traje y corbata que con unos vaqueros y una camiseta del Hard Rock», dicen. No detallan a qué temperatura trabajan, pero insisten en que concilian el ahorro energético con la productividad de la plantilla: «La eficiencia es clave y se ahorra el máximo de energía, pero también queremos que la gente trabaje cómoda, que es como produce más». Tampoco hay consigna en Caixa Galicia, pero el curso de bienvenida para los nuevos los orienta con la vestimenta. «Se les explica que de cara al público lo normal es llevar traje y corbata», indican. Así, de sus aproximadamente 5.000 empleados, 3.000 la llevan. El resto no, porque son mujeres.

En la Xunta dejan esta cuestión al criterio de cada uno. «Non hai norma, visten como cren oportuno, conforme ao seu cargo. Hainos que veñen sen gravata e outros de traxe impecable», apuntan desde San Caetano. «Ningún conselleiro a quitou no que vai de xullo», agregan.

Juzgar en chanclas

También cuesta aflojarla en los juzgados gallegos. Aunque con el calor algunos magistrados son permisivos con abogados y fiscales (que tienen que vestir toga obligatoriamente), otros como el juez decano de A Coruña, Antonio Fraga Mandián, obligan a usarla en sala e incluso lo recuerdan mediante un cartel pegado a la puerta: «El reglamento solo indica que hay que vestir adecuadamente, pero yo sigo la tradición. Si no, acabaremos juzgando sin toga y en chanclas».