«Frustra en moitos momentos non poder facer máis»

SOCIEDAD

A Mónica Álvarez apenas le queda tiempo en Madaoua para algo que no sea atender a la población de una zona que ya ha traspasado el umbral de la extrema pobreza. Con dos médicos por cada 100.000 habitantes (en Galicia son 430) y un índice de mortalidad infantil de 150 casos por cada 1.000, la tarea para esta enfermera lucense (nacida hace 31 años en Suiza) se presenta ardua en Níger. «Empezo a traballar ás sete a media da mañá e normalmente vou ao hospital. Paso alí toda a mañá co personal nacional; despois, pola tarde, teño que dedicarlle tempo á farmacia do proxecto, facer os informes, volver ao hospital se fai falla, preparar algunha formación para o persoal nacional...», relata.

Lleva algo más de un mes en una de las zonas más depauperadas del planeta. Antes, también con Médicos Sin Fronteras (MSF), pasó seis meses en Sudán, en el sur, en su primera experiencia en África. Su trabajo hoy se centra en la población menor de 5 años. «Son os máis vulnerables», admite. La atención que dispensa -gratuita, en colaboración con el Ministerio de Sanidad de aquel país- no es solo médica, sino también vinculada a la lucha contra la malnutrición. La ONU calcula que el 40% de los niños nigerinos tienen un peso inferior al recomendado. La sede española de MSF incluyó durante el pasado año a casi 24.500 niños en programas nutricionales intensivos, de los cuales en torno a unos 3.800 tenían problemas severos.

«O mellor momento é cando un neno marcha de alta, curado. O sorriso dun deles é unha gran satisfacción, pero o peor é a frustración que sentes en moitos momentos por non poder facer máis», agrega.

Seis meses en Sudán, antes, y otras seis semanas en Níger, ahora, le han permitido constatar que cuando se está en una de esas regiones la imagen prevista y la real no coinciden. «É un mundo tan diferente e tan lonxano que non podes ter unha idea minimamente próxima á realidade de aquí [de Níger] coa información que se nos dá nos países do Norte».