Es el tipo de arquitecto que se complica la vida, no tiene dos proyectos iguales. El resultado, tanto en sus edificios como en los objetos que diseña, es bello y funcional
06 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El iraní Hadi Teherani vive desde los 6 años en Hamburgo, donde ha desarrollado una carrera ascendente junto a sus socios del estudio del arquitectura BRT. Ayer visitó A Coruña, invitado por Lógica Equipamientos Integrales, que inauguró su showroom en el polígono de A Grela.
-Usted empezó haciendo arquitectura y ahora diseña lámparas, lavabos, mobiliario de oficina, marquesinas de autobús. ¿Cómo se pasa de una cosa a la otra?
-No son excluyentes, las instalaciones del interior están relacionadas con el exterior del edificio. Es una especie de transferencia fluida de una a otra.
-¿No es peligroso que los arquitectos sean como marcas, de forma que la gente encargue un Foster, un Gehry o un Teherani, en vez de un edificio que resuelva sus problemas?
-No, sería más peligroso lo contrario, que Armani invada el ámbito de los arquitectos. De hecho, empezó haciendo moda y ahora diseña móviles, huevos de chocolate, todo tipo de accesorios...
-¿Qué le gustaría diseñar?
-Me interesa todo lo que no se ha investigado, diseñado o inventado. Quizá me gustaría diseñar un barco, pero lo que nos interesa es el proceso, cómo se llega a aportar una solución a algo que todavía no existe.
-Usted dice que «la arquitectura debe despertar emociones». ¿No hay una excesiva tendencia a la espectacularidad en muchos proyectos? Parece que primero se busca una escultura, un diseño llamativo, y luego adaptar el edificio al programa.
-Vivimos en una sociedad en la que todo es posible, pero siempre se siguen las mismas normas. Y lo que durante una época fue un poco tabú, distintas formas o superficies intentamos que hoy vuelva a despertar emociones.
-En A Coruña se va a llevar el puerto fuera de la ciudad y urbanizar un área importante. ¿Cree que es exportable su proyecto Living Bridge (puente viviente) para Hamburgo?
-Los puentes construidos, con casas y todo, ya existían en el Renacimiento. Hamburgo es una ciudad dividida por un río y se quiere mejorar las conexiones entre ambas orillas. Vamos a crear un salto sobre el río con un puente urbano de unos 700 metros que no sea frío, sino que pueda estar urbanizado. Sobre él se van a construir 1.000 viviendas, centros de ocio y negocio, parques...