José Ramón Sánchez Moro, presidente de Adeac, subrayó que la pérdida de banderas no significa que las playas estén peor que el año pasado, sino que los criterios de concesión y el control de su cumplimiento han sido más rigurosos. Las exigencias fueron muy superiores en la atención a personas con necesidades especiales, el cumplimiento de la Ley de Costas o en aspectos como la información y la educación medioambiental. Además, también han influido las condiciones atmosféricas desfavorables.
Con respecto al descenso en Galicia, José Palacios, vicepresidente de la Adeac y profesor de la Universidade da Coruña, destacó que «las pérdidas se deben a cosas pequeñas, como que la limpieza no sigue los criterios medioambientales adecuados o que la calidad del agua no es excelente, sino simplemente buena, o que la información no es la correcta». También aclaró que los arenales de Esteiro (Xove) y Os Castros (Ribadeo) han perdido el distintivo por estar en obras, y que el cambio de gobierno en algunos municipios ha influido, al no estar al tanto los nuevos mandatarios.