Un minusválido denuncia los obstáculos para visitar un centro arqueológico abierto por Cultura en mayo
13 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Las puertas son estrechas, la rampa de acceso a la calle tiene una pendiente parecida a la de una pista de esquí, no existe ascensor ni tampoco baños adaptados... Ante este panorama, muy pocas personas con movilidad reducida han visitado el Centro Arqueolóxico de San Roque, en Lugo, desde su inauguración, hace casi seis meses. Aquel día, desde su silla de ruedas, Aquilino González, miembro de la Asociación para a Promoción Social e Cultural de Diminuídos Físicos (Auxilia), expuso las carencias del museo a la conselleira de Cultura. Ánxela Bugallo se comprometió a estudiar la posible instalación de un ascensor, pero los focos se apagaron y los que pueden solucionar el tema no volvieron a hablar de él.
Cuatro meses después -«fuimos generosamente pacientes», resaltó ayer González-, Auxilia envió a la consellería un escrito que no ha recibido respuesta, y la agrupación percibe que «esa fase de estudio se prolonga sine díe ».
«Las instalaciones no cumplen con la ley gallega de accesibilidad, que es de obligado cumplimiento, ni con la ley de igualdad de oportunidades, porque se está creando una situación de marginalidad cultural hacia los ciudadanos que tenemos la movilidad reducida», denunció Aquilino.
«Una persona que está en una silla de ruedas no tiene musculatura en los abductores, ni en los abdominales... No tiene fuerza para subir esta rampa de forma autónoma y el itinerario alternativo que nos proponen es por una acera larga, con excesiva pendiente, en curva y además adoquinado... Es suicida», indicó Aquilino.
Por este motivo, ya han denunciado la situación ante el Valedor do Pobo. Si el problema no se corrige en un tiempo razonable, iniciarán un calendario de movilizaciones.