La polémica por la división entre las dos Españas

La Voz

SOCIEDAD

Las beatificaciones de religiosos asesinados durante los años treinta en España siempre han estado acompañadas de polémica. Cuando en 1999 Juan Pablo II canonizó a nueve religiosos fusilados durante la revolución de Asturias de 1934, el Gobierno asturiano declinó la invitación señalando que estos gestos no contribuían a superar el odio y la división entre las dos Españas de aquella época. Estos son los mismos argumentos que se han repetido estos días.

En realidad, las causas de beatificación fueron iniciadas sobre todo en los años sesenta y normalmente transcurre mucho tiempo hasta que son una realidad. El ministro Moratinos explicó que esta ha sido la primera vez que diversos casos se coordinan a través de la oficina para las causas de los santos de la Conferencia Episcopal y que todas las diócesis habían participado.

Pero no todo fue tranquilidad en este día. A las puertas de la iglesia de San Eugenio, frecuentada por seguidores del Opus Dei, tuvieron lugar algunos enfrentamientos con un grupo de jóvenes que se habían reunido para protestar por las beatificaciones. Los manifestantes, pertenecientes al grupo Miltant, mostraban carteles con imágenes del Guernica y el lema «Quien ha matado, torturado y explotado no puede ser beato», mientras arrojaban pintura. A la salida de la misa algunos fieles reaccionaron con gritos y arrancando los carteles de los manifestantes. Fue entonces cuando se registraron algunos empujones y golpes entre ellos.