26 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.
Al presidente le tocó hacer de árbitro y se inclinó por los ecologistas frente a las empresas. Sarkozy se compromete a estudiar una tasa que grave los productos en función de la contaminación que se ha producido en su procesamiento. En contrapartida, bajarían los impuestos sobre el trabajo. Una comisión debe presentar su informe antes del 15 de diciembre, fecha en que los acuerdos de la cumbre llegarán al Parlamento. También deberán pagar más impuestos los coches que más contaminan. Lo recaudado en este concepto se destinará a subvencionar la renovación del parque automovilístico a favor de los automóviles ecológicos. Quienes compren coches que emitan menos de 120 gramos de CO2 por kilómetro, tendrán descuento.