Las nueve «mentiras» de Gore

R. R.

SOCIEDAD

Un juez británico concluye que varias de las afirmaciones que se hacen en «Una verdad inconveniente» son «alarmistas»

12 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

A Al Gore, que se postula como uno de los candidatos al Nobel de la Paz, que se falla hoy, por su lucha contra el cambio climático, un juez británico le ha tirado de las orejas donde más le duele: en el documental Una verdad inconveniente , el que lo convirtió en el nuevo adalid contra el calentamiento global. El magistrado ha apreciado hasta nueve fallos en la película, que se corresponden más con afirmaciones «alarmistas y exageradas» que con verdades objetivas avaladas por el consenso científico.

El juez se pronunció a raíz de una denuncia presentada por el padre de un alumno, Stewart Dimmock, que había pedido que se prohibiese la exhibición del filme en las escuelas, porque lo que se pretendía era «lavar el cerebro de los estudiantes con propaganda». El tutor logró la victoria legal, pero solo de forma parcial, ya que el documental sí podrá proyectarse en los colegios británicos, aunque con una explicación de los nuevos errores detectados. «Es importante aclarar -sostiene el juez- que los argumentos centrales de Una verdad inconveniente , esto es, que el cambio climático es causado principalmente por el hombre a través de la emisión de gases de efecto invernadero, se apoyan en la opinión científica de mayor peso».

Hecha esta precisión, el magistrado señala que la «visión apocalíptica» de la cinta es políticamente partidista y no un análisis imparcial de la ciencia del cambio climático, al menos en las nueve meteduras de pata comprobadas, presentadas por Gore como verdades absolutas cuando su rigor es más que discutido. ¿Pero cuáles son estos fallos?

Primero, el juez explica que Gore se equivoca al afirmar que el nivel del mar podría aumentar en seis metros «en el próximo futuro» a causa del deshielo de Groenlandia y parte de la Antártida. El letrado entiende que esta afirmación es «claramente alarmista» y contraria al «consenso científico».

Osos ahogados

El ex vicepresidente de EE.??UU. también yerra cuando atribuye de forma directa el deshielo del Kilimanjaro, la desecación del río Chad y el huracán Katrina a las consecuencias del cambio global, cuando los científicos en ningún caso han establecido una relación causa-efecto.

Tampoco hay pruebas, dice el juez, de que los osos polares se estén ahogando al fundirse los polos ni de que la corriente del Golfo vaya a detenerse a corto plazo provocando un colapso climático.