Treinta personas con un alto grado de dependencia contarán a finales de este año con un asistente personal para mejorar su autonomía. Se trata de un programa pionero que pondrá en marcha Vicepresidencia con la creación de la figura del asistente personal. Esta experiencia piloto consiste en que un profesional con formación en atención a las personas dependientes acompañará a una persona con un alto grado de dependencia en todas las actividades de la vida diaria.
Para la creación de esta figura, contemplada en la ley estatal de dependencia, el decreto de prestaciones establecía que la cuantía máxima sería de 780 euros por usuario, un límite que la Xunta incrementará hasta los 1.300 euros. En los próximos meses se procederá a formar tanto a la treintena de usuarios que participarán en este programa como a sus asistentes.
La secretaria xeral do Benestar, María Xesús Lago, señalaba que se pedirán como requisitos que el asistente no sea un familiar hasta el tercer grado, y que tenga formación en la asistencia a personas dependientes, como los auxiliares de ayuda en el hogar o los gerocultores. Hasta el momento no hay ninguna formación propiamente específica para este trabajo, algo que habrá que llevar a cabo, según la responsable del departamento de Benestar de la Vicepresidencia.
Más gestión
El anuncio de este programa tuvo lugar en la presentación de las nuevas funciones de la Fundación Galega para o Impulso da Autonomía Persoal e a Atención ás Persoas en Situación de Dependencia (Funga), que llevó a cabo el vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, junto con la secretaria xeral do Benestar.
Vicepresidencia ha ampliado las funciones de la Funga para que no sólo tutele a adultos incapacitados legalmente, sino que también pueda gestionar programas y servicios para favorecer la autonomía personal. Para ello, se reunió el patronado de la fundación, que aprobó una nueva relación de puestos de trabajo, que pasará de 14 a 21 empleados, sin contar los que forman parte de la dirección técnica de la entidad.