Cientos de miles de personas disfrutan de la fiesta.
27 ago 2007 . Actualizado a las 23:42 h.Cientos de miles de personas de todas las edades se han lanzado hoy, día festivo en el Reino Unido, a las calles del barrio londinense de Notting Hill para disfrutar de su tradicional carnaval, de marcado ambiente afrocaribeño y que está considerado el mayor de Europa.
Este año, el festival se ha organizado bajo el lema «Set All Free» (Liberadlos a todos) para conmemorar el bicentenario de la abolición por el Reino Unido del comercio transatlántico de esclavos.
Según explicó a la BBC Lewis Benn, uno de los organizadores, la historia del carnaval está ligada desde los tiempos de la esclavitud con «los esfuerzos de nuestros antepasados en el Caribe, sobre todo de Trinidad, por liberarse de la opresión».
La seguridad en torno al evento es muy alta y centenares de policías vigilan el barrio, popularizado por Hugh Grant y Julia Roberts en la película homónima («Notting Hill»), y han efectuado desde el domingo, primer día del carnaval, alrededor de setenta detenciones.
En previsión de eventuales incidentes con armas, la policía instaló arcos detectores de metales en distintas estaciones de metro y de ferrocarril así como un sistema de reconocimiento automático de matrículas de automóviles para ayudar a detener los vehículos sospechosos y registrar a sus ocupantes.
El ambiente es familiar y festivo y se ha visto favorecido por la aparición del sol tras varios días de lluvia y frío que comenzaban a desesperar a los londinenses.
A lo largo del recorrido las llamadas «steelbands» -a base de instrumentos de percusión metálicos- interpretan el calipso, la soca (fusión de soul y calipso), el reggae o la samba mientras desfilan camiones cargados de gentes disfrazadas, vomitando música a toda potencia por los altavoces y animando a la gente a bailar a sus ritmos.
Este carnaval de Notting Hill hace ya el número 43 y se promociona como la mayor fiesta callejera del mundo, sólo superada por el carnaval de Río de Janeiro.
Tiene lugar tradicionalmente desde 1965 el último fin de semana de agosto, y lo inició la comunidad de Trinidad residente en Londres.
En el primer carnaval, que tuvo lugar después de los disturbios raciales que estallaron en el barrio entre blancos y negros de las Indias Occidentales a finales de los cincuenta, los residentes afrocaribeños trataron de recrear el espíritu, la alegría y el color de los festivales de la parte del mundo de la que procedían.
Algunos festivales, los menos, se tiñeron de violencia, como el de 1976, cuando cien funcionarios de la policía tuvieron que ser hospitalizados tras chocar con los manifestantes, o el de 2000, cuando dos personas fueron asesinadas durante el evento.
Los últimos carnavales, sin embargo, han sido por lo general pacíficos y la gente se ha limitado a disfrutar de la comida y las bebidas más o menos exóticas que se ofrecen en los numerosos puestos a lo largo del recorrido, del colorido de los trajes y disfraces y de la música, siempre contagiosa.