Tantos devotos como con Maná

SOCIEDAD

MARCOS MÍGUEZ

Crónica | La emoción de la Romería de O Corpiño Miles de fieles de toda Galicia pugnaron ayer en el célebre santuario de Losón (Lalín) por intentar pasar bajo la Virgen que cura los males del espíritu

24 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

La Virgen de O Corpiño tiene al menos tantos fans como el grupo Maná. Alcanzar su santuario en la parroquia de Santa Eulalia de Losón (Lalín) es peor que intentar conseguir un puesto a pie de escenario en un concierto de los mexicanos. Hay que ir preparado. Psicológicamente, para soportar el baño de masas, y físicamente, para abrirse camino a codazos. De otra forma, es imposible acceder a la santa. Nada más acercarse a la parroquia el ambiente ya huele a romería de ley. En cada finca hay un aparcamiento improvisado y en cada entrada un paisano con riñonera para recoger la recaudación. El Corpiño da más que los repollos y el vecindario no duda en allanar sus herbeiras a golpe de neumático. La tarifa son tres euros. No hay minutaje que valga ni posibilidad de regateo. Si uno no aparca, detrás viene otro con más fe. Variada oferta El acceso a la capilla es como un centro comercial abierto con una amplia sección de delicatessen . No faltan las cerezas del Bierzo, los quesos artesanos ni el pulpo á feira . Hay que ser muy valiente para llegar al santuario sin gastar un euro. Los que lo alcanzan con el bolsillo lleno enseguida encuentran donde vaciarlo. Los buzones para limosnas, las estampas de la Virgen y los cirios son las opciones clásicas. El Bazar Nuestra Señora del Corpiño ofrece además un amplio abanico de merchandising con alternativas que van desde la camiseta de la Virgen hasta la medalla, el llavero o el rosario. El Corpiño?es, sin duda, un negocio. Sin embargo, los miles de personas que cada año se acercan al santuario no lo hacen sólo para comer carne ó caldeiro . Saladina López e Isaura Viñas llegan desde O Saviñao. «Desde que soupemos desta Virxe vimos sempre», comentan. A Saladina le costó aguantar la misa en pie. «Estou mal do estómago. Danme mareos e voume ao chan todo o tempo. Os médicos din que son vértigos, pero non teño cita no especialista ata agosto», explica la mujer. Más allá de la opinión facultativa, Saladina tiene su propio diagnóstico: «Eu teño un mal». «Cando non é o gando é a facenda e senón estou mal eu. No hai día que vaia todo ben», lamenta. Momento cumbre La procesión está llena de emoción con algunos momentos casi de irracionalidad. Cientos de personas se agolpan en torno a la Virgen para intentar tocarla mientras otras tantas intentan pasar a presión bajo su imagen. Tres hombres fuertes sujetan cada agarre del pedestal y la Guardia Civil intenta controlar a la multitud. Aún así, el trayecto alrededor de la capilla dura más de una hora y muchas veces la comitiva, en lugar de avanzar, retrocede. Dos mujeres sufren una lipotimia por el nerviosismo mientras un aviso por megafonía rompe el misticismo: «Tengan cuidado con las carteras». Por si acaso, el manto de la Virgen va liberado de peso.