Crónica
12 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El tiempo está loco. O eso parece. Hace unos días, Pablo Oliver y Juan Insua paseaban por los pantalanes del náutico de Portosín cuando vieron un extraño pez que capturaron con un arpón. Tras varias averiguaciones, técnicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CESIC) y del Instituto Oceanográfico les confirmaron que se trataba de una anjova , una especie tropical que huyó de su hábitat natural debido a que en su zona de origen las aguas están demasiado calientes y cada vez son más los ejemplares que emigran a otras latitudes más templadas. Los pescadores querían hacer una fiesta con una pieza de cuatro kilos, y la limpiaron y metieron en el congelador. Tendrá otro destino. Irá a parar al museo de historia natural. La anjova es muy agresiva y capaz de acabar con bancos enteros de sardina y jurel. El mundo está al revés. Mientras unos van al Caribe en busca de aguas cálidas, las especies buscan zonas mucho más frescas.