?os servicios sociales se han hecho cargo del niño lucense de 15 meses de edad que padece talasemia -una enfermedad congénita que requiere cuidados especiales-, después de que el bebé permaneciera más de dos semanas ingresado en el hospital. Parece ser que el pequeño llegó al Xeral de Lugo en estado muy grave, permaneció varios días en la uci y necesitó una transfusión de sangre. Según algunas fuentes, el centro sanitario demandó la presencia de los servicios sociales al entender que el bebé necesita cuidados especiales, y un control regular y frecuente por parte de su pediatra. En este caso, aunque este extremo no ha sido confirmado ni por Vicepresidencia ni por el Sergas, parece que la decisión no obedeció a malos tratos ni a una posible situación de abandono. El niño estuvo internado en otra ocasión con un problema similar, hace unos meses, y los padres solicitaron el alta para poder llevárselo. La propia delegada de Vicepresidencia, Branca Rodríguez Pazos, señaló que no podía dar detalles sobre el caso, pero que a este tipo de decisiones se llega después de exhaustivos informes, entrevistas entre la familia y los profesionales, trabajo en equipo, y porque finalmente se considera que es lo más adecuado para el menor. Según Rodríguez Pazos, la política de su departamento está encaminada a evitar en lo posible las institucionalizaciones. El padre del bebé se encuentra actualmente en el paro, y la madre, según fuentes de la familia, se dedica al cuidado del pequeño. Ambos solían ir a trabajar en diferentes campañas de recogida de productos agrarios, generalmente fuera de Galicia. El ritmo de vida de la familia y sus continuos desplazamientos posiblemente pesó a la hora de tomar la decisión sobre el menor. Momentos críticos Fuentes consultadas señalaron que hubo momentos de tensión cuando los servicios sociales acudieron a recoger al bebé al Hospital Xeral de Lugo. Los familiares dicen no entender la decisión e insisten en que el responsable de que se haya llegado a esta situación es el pediatra de un centro de salud de la capital. Aseguran que le dijo a la madre, el día antes de ingresar el bebé en el hospital, que el pequeño se encontraba bien, pese a que tenía la piel amarillenta y no engordaba. Al día siguiente, según esta misma versión, recurrieron a un especialista privado que les remitió urgentemente al Xeral. Una vez que la Xunta se ha hecho cargo de la custodia del bebé, al parecer los padres sólo podrán ver al pequeño los fines de semana. La familia está llevando a cabo gestiones para poder recuperar la custodia del menor.