«En Galicia hasta las piedras se comen»

Beatriz Pallas REDACCIÓN

SOCIEDAD

VÍTOR MEJUTO

El año pasado Daniel Negreira quedó segundo en el certamen gastronómico Bocusse D'Or como representante del País Vasco, pero su apellido delataba su origen. Este joven cocinero originario de Brión regresa ahora a su tierra avalado por una trayectoria llena de reconocimientos. Desde el martes ocupa el cargo de segundo jefe de cocina del Gran Hotel de A Toxa. También se dedica a hacer demostraciones de cocina española por el mundo. -¿Tenía ganas de volver? -Sí, porque esta materia prima no la hay en ningún otro sitio. En Galicia hasta las piedras se comen. -Como aquí no se come en ninguna parte. ¿No es un tópico? -Un dicho asegura que una buena merluza no la estropea ni un mal cocinero. El producto aquí es tan bueno que vayas donde vayas, desde restaurantes buenos a bares pequeños, se come genial. Aquí, en el hotel, se hace la compra todos los días. En ningún otro sitio de España se pueden encontrar en el plato, a mediodía, las almejas recogidas por la mañana. Sólo falta darles tres o cuatro vueltas a las formas de cocinar y las presentaciones. -¿Por ser tan bueno el producto se ha descuidado lo demás? -Hay gente que opina que lo mejor de las navajas es ponerlas en la plancha, abrirlas y echarles sal. Yo soy partidario de hacer algo que mejore el producto. Por ejemplo, una nécora con aguacate y regaliz está buenísima. Falta fomentar una cultura gastronómica. -¿Cuál espera que sea su principal aportación? -Las tres personas que formamos el equipo que está al frente de la cocina intentamos aportar nuevas ideas y conceptos muy novedosos para que el hotel tenga también una cocina de cinco estrellas. -¿Algún plato que le atraiga del menú? -La cigala tronco con tomate en texturas. -Muchos siguen prefiriendo cantidad a calidad en pequeñas dosis. -Eso es por desconocimiento. La nueva cocina no es para todos los días, pero un menú degustación son 800 gramos limpios de comida. -Y para todos los días, ¿estamos condenados al precocinado? -La gente tiene una idea de la cocina como algo muy complicado, pero a mis amigos les he demostrado que no es así. Entiendo que no te pongas a hacer croquetas, pero se tarda tanto en calentar el horno y meter una pizza congelada como en hacer una tortilla de patata. -Y en casa, para sus invitados ¿qué cocina? -Depende. A mi novia, que es de Taiwán, se le da muy bien la cocina y es mi maestra en platos orientales. Ella se encarga de los primeros y yo del pescado y la carne. -¿A qué responde esta moda de la cocina oriental que de pronto hay un restaurante japonés en cada esquina? -Responde a que Asia es un tercio de la población mundial. También a la vida tan estresada que llevamos, y ellos mantienen ese espíritu de equilibrio y relax. Es una moda que pasará. A mí me encanta la cocina oriental, pero me quedo con la española.