Un nuevo estudio realizado en Tejas mantiene que Bonaparte falleció de cáncer de estómago, la causa oficial del deceso, que fue desmentida en favor del envenenamiento por arsénico
18 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?apoleón murió el 5 de mayo de 1821. La frase parece una obviedad, pero seguramente es lo único en lo que los investigadores se ponen de acuerdo, y eso porque a la autopsia acudieron varios médicos, franceses e ingleses, y hasta se llevaron recuerdos del ex emperador (su pene y varios cabellos), de tal manera que era poco probable que siguiese vivo. Pero no hay unanimidad en nada más, especialmente en lo que se refiere a la causa que lo llevó a la tumba. Tras hacerle la autopsia, los médicos dictaminaron el cáncer de estómago como causa, pero eso no fue suficiente. En los siguientes cien años se hizo una constante relectura del diagnóstico, y se ofrecieron más de treinta explicaciones diferentes. Sin embargo, parecía que después de muchos estudios y trabajos una teoría sobresalía de las demás: el envenenamiento por arsénico. La teoría la reafirmó en el 2005 después de un estudio de expertos suizos Ben Weider, hombre de negocios canadiense y presidente de la Sociedad Napoleónica Internacional, pero ayer llegó la contrarréplica, directamente desde la Universidad de Tejas: a Bonaparte lo mató un cáncer de estómago causado por una infección bacteriana agravada por las raciones militares, que estaban formadas por alimentos salados y poca fruta y verdura. El equipo tejano de Robert Genta defiende la tesis del cáncer a partir de los informes de autopsia redactados por el médico personal del emperador, Francesco Antommarchi, y de doctores ingleses, que revelan una «lesión ulcerada» de «contornos irregulares». Gastritis crónica Además, los documentos históricos muestran que «el principal factor de riesgo para Napoleón podría haber sido una infección por la bacteria Helicobacter pilori , más que por una predisposición familiar», explican los investigadores en el número de enero de la revista científica Nature Clinical Practice. Además, creen que la presencia de una úlcera prepilórica en el estómago de Napoleón sugiere la existencia de «una gastritis H.?pilori crónica, que podría haber generado un mayor riesgo de cáncer gástrico», «agravado por su alimentación, probablemente formada por alimentos conservados en sal, carnes asadas y pocas frutas y verduras». Los tejanos explican el arsénico hallado en el cabello del general en la costumbre de los viticultores de la época de limpiar sus barricas y cubas con arsénico, más aún en un aficionado al vino como era el ex emperador. El grupo que apoya la teoría de la conspiración, en cambio, recuerda que ésta era una práctica habitual en el momento pero, sobre todo, se quita de encima la idea del cáncer en que Bonaparte era un hombre obeso, algo impensable en quien padece cáncer de estómago.