Cuando todavía no se han apagado los ecos del litigio entre Apple y Apple Corps -la compañía fundada por los Beatles- por el nombre de la empresa, la compañía informática está sumergida en una nueva pugna legal por otra denominación, esta vez la de su último producto estrella. Apple presentó a bombo y platillo esta misma semana el iPhone, un teléfono con reproductor MP3 que se espera revolucione el mundo de la comunicación como hizo el iPod con la música portátil. Pero otro gigante de las tecnologías, Cisco Systems, le ha recordado a Apple que iPhone es un término de su propiedad: la denominación fue registrada en 1996 por InfoGear, firma que fue absorbida en el 2000 por Cisco, por lo que ha demandado a la compañía. Ambas empresas habían entablado negociaciones para llegar a un acuerdo sobre el uso comercial de la marca, por lo que en Apple ha causado sorpresa la decisión de Cisco de que «viole, copie y use de forma deliberada» el término iPhone. Un portavoz de Apple, Alan Hely, calificó de «tontería» la demanda de Cisco y recordó que existen otras compañías que utilizan el mismo término para sistemas de telefonía por Internet. Al conocerse la noticia de la nueva pugna legal, las acciones de Apple, que habían subido un 8,5% tras la presentación del iPhone, experimentaron una leve baja. Después del factor sorpresa, los especialistas comienzan a analizar con más frialdad las ventajas del nuevo artilugio. Hay unanimidad en saludar como un gran avance la reunión de numerosas funciones en un sólo terminal, pero existen dudas con respecto a la eficacia de la pantalla táctil del teléfono. Algunos analistas consideran que Apple ha hecho lo mismo que otros fabricantes, sólo que con un diseño más elaborado. Otro factor en contra es el precio: 499 dólares. Demasiado hasta para un capricho.