El Vaticano no conocía la relación que en el pasado mantuvo Stanislav Wielgus, el arzobispo de Varsovia que renunció el domingo, el mismo día de su toma de posesión, con los servicios secretos comunistas polacos. Lo dijo ayer el prefecto de la Congregación de los Obispos, Giovanni Batista Re: «No sabíamos nada de la colaboración de Wielgus con los servicios secretos». La irritación en el Vaticano es patente. Según la secuencia de los hechos reconstruida ayer, el Vaticano tuvo por primera vez un informe completo sobre el polémico arzobispo el sábado. Era un dosier de 80 páginas traducido a toda velocidad, que iba bastante más allá de lo admitido por Wielgus y que habría convencido al Papa a forzar su dimisión de inmediato, resuelta in extremis antes de la misma ceremonia de toma de posesión, la mañana del domingo.