El autor de «Más Platón y menos Prozac» aborda en «El ABC de la felicidad» los principios filosóficos para realizarse como persona, conocerse interiormente y vivir en armonía dentro de la sociedad
22 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Si uno desea historias con final feliz, es mejor que acuda a Los cuentos de Mamá Oca de Charles Perrault, pero si realmente busca un estado de serenidad perdurable, debe acudir a la filosofía, en concreto a las enseñanzas de Aristóteles, Buda y Confucio. Así lo afirma Lou Marinoff en El ABC de la felicidad (Ediciones B ), un libro en el que, a través del pensamiento de estos maestros, intenta solucionar los problemas actuales. El autor del best-seller Más Platón y menos Prozac mantiene que el propósito de estar vivo es llevar una vida buena, aquí y ahora . -A modo de resumen, de Aristóteles conviene señalar que siempre podemos encontrar una forma de mejorarnos a nosotros mismos. Cada persona tiene un don y para ser feliz, tiene que desarrollarlo. En Confucio, la felicidad viene de encontrar nuestro sitio en la matriz social. Buda tiene que ver con el corazón y ser solidarios. - En este proceso es necesaria la fuerza de voluntad. -Muchas veces la gente siente que está a merced de fuerzas mayores, pero todos tenemos un poder con el que establecer el cambio. Ésa es la lección de la población global: todos estamos conectados. Lo que piensas o haces tiene un efecto en tu entorno. - También señala que la infelicidad está provocada por nosotros mismos. o somos perfectos, pero deberíamos agradecer más todo lo que tenemos. Si nos centramos en las imperfecciones y olvidamos lo bueno, seremos infelices. - ¿Es posible la convivencia entre las distintas culturas del planeta? -Todos somos seres humanos y esto hace insignificantes las diferencias. El ABC nos enseña cómo encontrar los valores y aspectos en común. Sé que hay muchos problemas, pero siendo optimistas, por primera vez en la historia podemos realmente unir a la humanidad con una visión compartida. - Uno de los temas que aborda en el libro es el terrorismo y cómo terminar con él. -La contemporización cobarde y la represalia sólo agravan el problema. La única forma de hacerlo es transformar las mentes y los corazones de esas personas, mediante el diálogo, la educación y la emancipación de las condiciones que engendran el terrorismo.