Vigo albergó ayer la gala Tesoira 2006, una de las citas consolidadas del mundo de la confección galaica pero desde el punto de vista de los que están empezando. Ya han pasado quince años desde que un grupo de empresarios del diseño tuvo la idea de crear un certamen con el propósito de promocionar la moda gallega apoyando a los jóvenes creadores. La iniciativa se bautizó como la imprescindible herramienta de trabajo de sastres y costureros, y lo sorprendente es que la tijera no acabó en el cubo de la basura, que es donde suelen terminar casi todas las loables propuestas para ayudar a subir a los que empiezan. Lejos de caer en el olvido, el concurso que desde el principio contó con el respaldo del Gobierno autónomo, sigue dando frutos sabrosos para el sector. Sin ir más lejos, uno de los que fueron reconocidos en ediciones anteriores, Cristóbal Vidal (que, por cierto, tiene tienda propia en su ciudad, Vigo, desde este año), participó en la pasarela Gaudí el año pasado. Vidal formaba parte del jurado al que ayer le tocaba decidir entre las diez propuestas finalistas, junto a otros diseñadores como Pilar Bande y María Mariño, o el fotógrafo especializado en esta materia, Javier Herranz. Diez fueron las colecciones que presentaron en la pasarela en la que se convirtió el teatro del Centro Cultural Caixanova, los aspirantes elegidos entre cuarenta y siete participantes de toda Galicia. Un solo chico, el coruñés José García Matteos, entre nueve mujeres: Saray Fernández Marqués, de Pontevedra; Carmen Núñez Campos, de O Grove, como Astrid Estévez González; Helena Fernández-Novoa, de A Estrada; Ana María Pumar, de Ourense, al igual que Teresa Iglesias y Lorena Rodríguez Blanco, María Jesús Soteliño Garrido, de A Coruña, y la viguesa Carolina González García, la única que jugaba en casa mientras el Celta se jugaba la Copa del Rey. Su propuesta coincidió con la de algunas de sus contrincantes, que cada vez más buscan alejarse de la senda convencional del universo creativo del vestir. La chica, licenciada en Bellas Artes, se planteó este reto como una forma más de dar rienda suelta a su creatividad. De hecho, encaró su obra textil como un trabajo escultórico realizado con la tela de diez tiendas de campaña, sin pajolera de patronaje, ni corte, ni confección. Tras el desfile y la actuación de la compañía Nova Galega de Danza, el fallo del jurado no se hizo esperar. Los expertos decidieron que la mejor colección fue la de la ourensana Lorena Rodríguez Blanco, que el año pasado ya se llevó el tercer premio. La ganadora también imprimió un toque artístico a su trabajo, inspirado en la arquitectura de Mies van der Rohe. En segundo lugar quedó la ponferradina residente en Pontevedra Saray Fernández, con la plástica también muy presente en su colección, y la tercera elegida fue la apuesta de la viguesa Carolina González. Los premios El certamen organizado por Vicepresidencia a través de la Dirección Xeral de Xuventude -Anxo Quintana no se perdió la vistosa gala presentada por la actriz Marta Pazos- ofrecía 3.000 euros para el primer clasificado; 1.500 para el segundo y mil para el tercero, además de sendas bolsas destinadas a su formación textil y valoradas en 3.000 euros para cada uno de los tres primeros. | b.r.s.