LA GÁRGOLA | O |

03 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTIMADO Alonso: Hará algo más de un año que te escribí por primera vez. Desde este mismo rincón te deseaba lo mejor. Te decía que eras un crac . Aunque también, justo es recordarlo, que te me aparecías hasta en la sopa con tu melenilla. Y ahora me permito volver a dirigirte unas líneas. Aunque me sigues cansando un poco (nada personal, sólo que a mí lo de los coches no me va) estoy preocupado. Lo confieso. A ver, duermo igual aunque no ganes. Pero estoy preocupado. Ya te dije en la otra carta que te anduvieses con ojo con tu legión de fieles. Que aquí somos así. Que hoy eres un fenómeno y mañana un apestado. Que si los judas volasen no se vería el sol. Que no hay que fiarse. Recuerda a la selección de fútbol. En un par de semanas pasaron de ser la ilusión patria a ser despellejados públicamente. Que no tenemos medida. Y me preocupo porque veo que ya te hacen la cama hasta los tuyos. El Briatore, los mecánicos... Al loro, que igual son raza falsa, que dirían Os Tonechos. Pero, sinceramente, creo que debes estar tranquilo. Primero, porque seguro que tumbas al alemán ese que ya daban por muerto y (vaya) resucitó. Segundo, porque ya has hecho historia. Tercero, porque eres un chavalín y esto es sólo una batalla, no la guerra. Y cuarto, y más importante, porque has plagado España de expertos en neumáticos (para seco y mojado), repostajes, frenadas y peraltes. Eso es crear escuela y lo demás tonterías. PD: Oye, más recuerdos para tu reportero-sombra . Vaya disgusto se va a llevar el hombre como no ganes. Madre mía.