A la calle

SOCIEDAD

ESTÁ el tema del desempleo que es mejor no levantarse de la silla ni para echar una meadita, no vaya a ser que a la vuelta nos encontremos con un becario imberbe delante de nuestro ordenata. La cosa está tan chunga que en las últimas semanas han largado a la ventanilla del Inem a unas modelos flacuchas que, al parecer, no daban la talla para desfilar en Cibeles. Los esqueletos, por lo visto, ya no molan sobre la pasarela. Vuelven las tías barrocas (habrá que regresar a Rubens). Toda la vida a dieta para que luego te den la patada en un culo poco carnoso que, encima, no vale ni de almohadilla. Paradojas de la moda. Pero para expedientes de regulación de empleo, el que le han hecho a Plutón, en plan opa hostil, pero a lo bestia, el 100% de la plantilla plutoniana a la calle. El pobre Plutón lleva ahí toda una eternidad, desde el Big Bang o poco menos, con su órbita y sus cosas, girando y girando, currando los fines de semana y todo, hasta posando para que los niños puedan ir al planetario y lanzarle papelitos a la nuca al profesor de ciencias, y ahora llegan unos científicos poco escrupulosos y le dan el finiquito. Planeta, sí. Pero enano. Y gracias. Que había por ahí unos asteroides que podían hacer el mismo trabajo por la mitad de sueldo. Cuentan que ya han visto al orondo Plutón en la oficina del paro, haciendo cola detrás de unos chavales muy tatuados, para que le sellen la cartilla y poder hacerse luego unos cursos. Algo le saldrá por ahí adelante en la galaxia, porque en el sistema solar se ve que no tiene enchufe ni nada. Y si no, de modelo a Cibeles. Será por curvas.