CUENTA la leyenda que en España no se lee. Menos, en Galicia, donde lo malo se multiplica por dos, por tres o por cien (ver superficie de monte quemada) y lo bueno se divide por otro tanto (ver inversiones en trenes de ¿alta? velocidad). Luego aparece Ikea, una multinacional sueca especializada en la venta de muebles y complementos para el hogar, lanza 12 millones de copias de su catálogo de la nueva temporada (175 millones en todo el mundo) y se los arrancan literalmente de las manos en cuatro días. El fenómeno se repite calcado en Galicia. Ikea, la Zara de los muebles, vende sillas, mesas y cortinas. Pero detrás de esa fachada consumista (todo el mundo compra muebles para unas casas que no puede pagar, para un hogar de ensueño que no verá ni en sueños), detrás de esa frustración que es entrar en un lugar con un millón de cosas a precio de ganga para amueblar un piso que con suerte ronda los 40 metros, está la palabra escrita. Dirán que leer el catálogo de Ikea no es leer. Para los descreídos, el puñado de personas que aún no conocen el catálogo de la firma sueca, ahí van las primeras líneas: «¿Qué esta pasando en tu vida? Estás tan ocupado, siempre trabajando, corriendo de un lado a otro sin parar, que te has olvidado de lo bien que sienta estar en casa». Desde hace unos días, doce millones de españoles, varios cientos de miles en Galicia, ya pueden presumir de tener en sus manos el gran libro de autoayuda del siglo XXI. ¿Que no es literatura? Puede. Tampoco Sancho parecía muy espabilado. ¡Ah!, que aún no han llegado a ese capítulo de El Quijote...