Reportaje | Un recorrido por los bares y restaurantes gallegos Los propietarios de establecimientos de hostelería consideran inviable adaptar sus locales y cumplir los plazos de la ley antitabaco. Algunos se plantean boicotearla
22 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Los hosteleros están que echan humo. Les queda poco más de un mes para acatar las condiciones impuestas por la ley antitabaco y, mientras la mayoría aseguran que les será imposible cumplir los plazos, otros se rebelan y ni siquiera se plantean la posibilidad de hacer reformas. La indignación es el único punto común entre los profesionales del gremio: «Nos han pedido un imposible», aseguran. Los hosteleros, en lugar de poner tabiques y paredes rígidas para limitar los espacios viciados por el humo del tabaco, tiran los ladrillos y los vidrios contra los responsables de esta ley. Una norma que muchos califican de hipócrita, discriminatoria e inútil, y que, según ellos, «no tiene ni pies ni cabeza». Margarita Arrojo, administradora de A Cervexa, señala: «Nos van a quitar clientes y son los que nos dan de comer». No entienden por qué, si cuando montaron el negocio tenían permiso, dentro de cuarenta días se van a convertir en ilegales. Manuel Pérez, camarero del Cibercafé Boulevard, planteaba: «Que pongan las condiciones para los establecimientos que abran a partir del 1 de septiembre y a nosotros que nos dejen en paz; nosotros tenemos licencia». En Galicia hay más de 6.000 negocios que tienen que hacer reformas. Los afectados sienten que los «han mareado desde diciembre». Señalan que, hasta hace una semana, no existían directrices claras de cómo compartimentar los locales y que no iban a obrar hasta no saber exactamente lo que exigían las autoridades. Por eso ahora, como comenta Julio Ramos, encargado de A Cervexa, «es imposible que dé tiempo si no amplían los plazos. Tendrán que hacer la vista gorda, por lo menos seis meses más; sólo el permiso tarda un mes y medio, y antes se necesita un proyecto». Con un problema añadido se encuentran los que están alquilados, porque los arrendadores «ponen pegas y aumentan el alquiler». Soluciones Las soluciones que se plantean en negocios de ocio nocturno, bares, restaurantes y hoteles superiores a cien metros cuadrados son de lo más variopintas. El dueño del Restaurante Ricardo, en A Coruña, comenta: «Pedí presupuesto y estoy asustado; lo más probable es que inutilice parte del local, colocaré una pecera». En el caso de la Cafetería Manhattan Plaza, también de A Coruña, van a esperar hasta las últimas consecuencias. «La reforma no es viable porque no vamos a hacer una jaula para los fumadores, nos compensa pagar la multa antes de perder un 30% o 40% de la clientela», comenta un encargado que lleva 45 años trabajando en hostelería. Día a día, el enfado con la Dirección Xeral de Saúde Pública se incrementa. Mayra Arrojo se pregunta que si esta ley surge para proteger la salud de los ciudadanos: «¿Por qué Sanidad consiente sustancias aditivas en el tabaco? Ese es el gran problema y no lo controlan». El sentir general es negativo, pero no todos son detractores. En una céntrica cervecería de la ciudad herculina, hace meses que la reforma está planificada y presupuestada. El responsable cree que, de modo inmediato, la ley antitabaco es molesta para todo el mundo, pero es una forma de educación, y «por algo hay que empezar». Apunta que las nuevas generaciones asimilarán sin ningún problema que en ciertos lugares, aunque sean de ocio, no se fuma.