Una malla de colágeno sirve de soporte para un cultivo celular
14 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El servicio de Cirugía Cardíaca del Juan Canalejo, que dirige Alberto Juffé Stein, confía en sumarse al proyecto Mágnum para realizar implantes de miocardio artificial a pacientes infartados. En fase experimental en la Universidad de París, el especialista Juan Carlos Chaques trabaja ya con colágeno sintético y ha realizado intervenciones en ovejas, con resultados esperanzadores, puesto que mejora la función cardíaca. La técnica consiste en implantar en la zona del miocardio infartada una matriz de colágeno, que actúa como una especie de malla de soporte en la que se inyecta un cultivo celular dirigido a que se regenere el tejido dañado. Alberto Juffé, que hoy mismo participa como docente en el máster sobre alternativas al alotrasplante de órganos que la ONT celebra en A Coruña, explicó que el Canalejo se postulará para integrarse en el 2007 en el proyecto multicéntrico con otros tres hospitales europeos para poner a prueba estos implantes artificiales en España. Para ello, el centro ya cuenta con experiencia en terapia celular, alternativa que ha aplicado con buenos resultados en dos pacientes. Hasta ahora, en el propio Juan Canalejo se cultivan los mioblastos o células musculoesqueléticas del propio paciente, extraídas de la pierna, que después se inyectan en la parte del corazón dañada por un infarto. El Juan Canalejo cuenta con autorización para realizar doce implantes celulares y prepara ya un estudio para optar a un proyecto del FIS con la unidad de investigación del complejo hospitalario coruñés para continuar desarrollando esta alternativa. La posibilidad de implantar miocardio artificial deberá ser aprobada por el Comité de Ensayos Clínicos, aunque el equipo coruñés confía en que la Administración apueste por estas vías en expansión. «Hay técnicas que aparecen y se mueren; ésta -considera el especialista- no se va a morir. Dentro de diez años se hará de otro modo, pero permanecerá como una línea en el arsenal de los cirujanos». Hasta ahora, la experiencia del equipo coruñés con el implante cardíaco de células es positiva, ya que «hemos comprobado su viabilidad con el PET y el TAC multicorte, funciona y late», indica Juffé. El cirujano señala que las líneas de investigación abiertas en la actualidad persiguen mejorar no sólo los cultivos, sino lograr que las células se diferencien adecuadamente para anidar en el corazón y convertirse en células cardíacas. Para Juffé, la realidad obliga a investigar en alternativas terapéuticas, dado el elevado número de pacientes afectados. Según los estudios, entre el 1% y el 4% de la población sufre insuficiencia cardíaca, que se traduce en un 10% entre los mayores de 65 años. Tratarlos cuesta el 1% del total del gasto sanitario.