El presidente de la Diputación de A Coruña, Salvador Fernández Moreda, regresó ayer a su etapa de estudiante a través de la máquina del tiempo del polideportivo Lamas de Castelo, de Carnota, cuya construcción necesitó nada menos que nueve años a causa de diversos avatares. La autoridad provincial, cuando recorría las instalaciones, se topó con dos niños jugando a tenis de mesa. La nostalgia se notó en sus ojos, se sacó la chaqueta, cogió la raqueta y libró una partida contra uno de los chavales, sorprendido por el inesperado cambio de rival y la categoría del que se le venía encima. No se sabe el resultado del fortuito encuentro, pero sí que Moreda apuntó maneras. Luego contó lo bien que se le había dado el ping-pong en sus tiempos de internado en colegios mayores. Ya se sabe que, del tenis de mesa, casi todo el mundo tiene buenos recuerdos. Tanto que a muchos les traicionan y se declaran ex campeones de su pueblo sin que existan certificaciones de tales gestas. No es el caso del presidente de la Diputación que, en cualquier caso, el tanto que sí se anotó fue el de haber conseguido acabar la obra del pabellón carnotano. Diferente deporte es el que se practica anualmente en la comarca británica de Gloucestershire, con bastante más riesgo que el tenis de mesa. Se trata de perseguir un queso por una ladera con una notable inclinación. Lo normal es que más de un competidor salga con pequeñas lesiones de esta bajada sin frenos a la caza del queso, pero lo cierto es que cada año se citan más concursantes para hacerse a cualquier precio con el ya celebérrimo queso rodante que, por increíble que parezca es el único premio que consigue el ganador. La hija de la famosa pareja de actores, nacida a primera hora del domingo en el país africano, no tendrá la nacionalidad estadounidense, sólo la namibia, según declaró el ministro de Turismo de ese país, León Jooste. El político reveló además algunos datos sobre el nacimiento de la pequeña Shiloh, como que había pesado tres kilos y medio al nacer; que lo había hecho en un hospital privado de la ciudad de Walvis Bay; que el parto no tuvo complicación alguna y que un médico llegado de Estados Unidos había asistido a la intérprete de Tomb Raider durante el alumbramiento. Sobre el aspecto de la niña no hay nada más que especulaciones, pero muy numerosas. Los chismes dicen que tiene el pelo negro y la nariz de Brad Pitt. Al parecer, la pareja y el bebé tienen previsto regresar a Hollywood en un par de semanas, en cuanto se restablezcan del parto. Abandonarán así un reducto donde han sido aislados de la prensa. De hecho, varios fotógrafos han sido deportados por intentar acosar a la pareja. La difusión de la primera foto del bebé está siendo negociada por una agencia de publicidad, aunque siguen llegando paparazzi al entorno de la residencia de los Pitt para conseguir una exclusiva muy sabrosa. Sin embargo, la seguridad es aún mayor tras el nacimiento y lo único que puede verse de la mansión son las gigantescas pantallas de tela verde que protegen la mansión de los Pitt de la voracidad periodística.