Eurovisión

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SOCIEDAD

XURXO MELCHOR

24 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

CUANDO era más joven no me perdía ni una edición de Eurovisión. Era como el Un, dos tres . Sagrado. Lo que más me gustaba era escuchar cantar en lenguas que no se suelen oír como el griego, el ruso, el turco o el hebreo. La sonoridad de los idiomas siempre me ha interesado y por eso Eurovisión era una cita ineludible. Por eso y por ver si ganaba España, ya que en aquellos oscuros años en los que no teníamos ni a Fernando Alonso, ni a Dani Pedrosa, ni a Rafa Nadal, ni a Pau Gasol, ni al Barça de Ronaldinho, España ganaba muy pocas cosas. En cambio, en el festival de la canción teníamos nuestras opciones. Este año rememoré viejas noches de tele y me enchufé a Eurovisión. Fue aterrador. Para empezar, salvo Francia y España, el resto de los países cantan en inglés. Adiós a saber cómo suena el serbocroata, el ucraniano, el lituano o el letón. Todos cantan en la lengua del imperio. El colmo fue Rumanía, cuyo representante interpretó su tema en inglés y en italiano. ¿Y el rumano? Con lo bien que suena. Decepcionante. La cosa está muy mal, ya que o cantas en inglés o no tienes posibilidades de ganar. Franceses y españoles quedaron terceros y cuartos por la cola, respectivamente. Sólo por delante de Israel y Malta. Las canciones no valían mucho, pero tampoco la de los ganadores, los fineses Lordi, que además de impedirnos saber cómo suena el finés dieron un espectáculo lamentable disfrazados de orcos de El señor de los anillos . Y lo dice un tipo al que le gustan los Kiss, pero es que lo de disfrazarse de monstruito estaba bien en los setenta, pero ya no. Jamás volveré a tragarme semejante espectáculo. No hasta que cada país cante en su idioma. Aunque sea mal.