La justicia coreana procesa al falso pionero de la clonación

Cecilia Heesok SEÚL

SOCIEDAD

La fiscalía lo acusa formalmente de fraude y malversación de fondos Confirma la manipulación realizada por Hwang, que pasó de héroe a villano

12 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La Fiscalía surcoreana asestó ayer el golpe de gracia al polémico profesor Hwang Woo-suk, protagonista de la falsa clonación de embriones para la obtención de células madre humanas, al que acusó formalmente de malversar fondos públicos y de violar la ley sobre bioética. Tras cinco meses de pesquisas, la fiscalía afirmó que Hwang malversó 2,3 millones de euros de los presupuestos destinados a investigación científica y orquestó la manipulación fraudulenta de datos de los estudios publicados en el 2004 y el 2005 en la revista norteamericana Science . En el 2004, este doctor en veterinaria dijo que había clonado embriones humanos y obtenido células madre de ellos. Un año después, Hwang se atribuyó la obtención de once líneas de células madre específicas procedentes de embriones humanos clonados a partir de pacientes enfermos, descubrimiento que, de haber sido cierto, habría posibilitado avanzar en la curación de enfermedades como la diabetes, el párkinson y el alzhéimer. La fiscalía confirmó que el profesor Hwang no consiguió crear esas células madre, como ya había adelantado el pasado enero el comité de investigación puesto en marcha por la propia Universidad Nacional de Seúl, para la que trabajaba el científico. Sin embargo, los fiscales aclararon ayer que las falsas células madre fueron en realidad obra de un colaborador de Hwang, el también científico Kim Sun-jong, quien ha sido acusado de obstrucción a la justicia y fraude junto a otros cuatro miembros del equipo del polémico profesor. Kim había estado bajo presión después de sus continuados fallos a la hora de cultivar células madre a partir de embriones humanos clonados, por lo que decidió coger un atajo en sus investigaciones por medio de la manipulación. Sin embargo, la fiscalía dejó claro que Hwang Woo-suk continuó, a sabiendas o no, esta farsa y «pidió a su equipo que manipulara ciertos datos, incluidas varias fotografías». Hwang utilizó parte del dinero malversado para pagar a mujeres a cambio de óvulos para los experimentos, a pesar de que tal práctica vulneraba la ley coreana sobre bioética.