Crónica | Napoleón Sánchez, un doctor muy apreciado por sus pacientes Gallego de Venezuela, por Napoleón se han movilizado, con éxito y mucho ruido, los vecinos de Melgaço (Portugal). No quieren que abandone su consulta médica
21 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?s descendiente de gallegos de As Maravillas (Cartelle), nació en Venezuela y lleva camino de ser hijo adoptivo de la localidad portuguesa de Melgaço. En su centro de salud comenzó a trabajar Napoleón Sánchez hace tres años y allí alcanzó tal grado de compenetración con los pacientes que éstos no han dudado en celebrar manifestaciones y recoger firmas para exigir a las autoridades una prórroga de su contrato. El de Napoleón Sánchez es uno de esos casos de médicos adorados por sus pacientes. La reciente remoción de facultativos y enfermeros en Galicia ha puesto de manifiesto fervientes filias de pacientes gallegos hacia sus médicos. Homenajes y escritos de recogida de firmas dan fe de la buena sintonía entre algunos profesionales y sus enfermos. Pero el caso de Napoleón ha llegado más allá, provocando la participación de más de 2.500 personas en una iniciativa para reclamar su permanencia en la sanidad pública portuguesa. Como el contrato, pese a todo, se dio por finiquitado, medio millar de personas se plantaron ante el Ayuntamiento de Melgaço para demandar una solución al primer regidor. Consulta particular Ésta llegó en forma de infraestructura. El consistorio portugués puso a disposición del facultativo un consultorio, donde ahora atiende a la población de Melgaço. Eso sí, como consulta particular. Pese a todo, los pacientes no faltan en su puerta. El fenómeno social en que se ha convertido lo llevará a debatir, el próximo viernes, con el mismísimo ministro de Sanidad de Portugal. Será en un programa de la televisión lusa. En él, probablemente, saldrá a la luz su preocupación por las condiciones laborales de los médicos gallegos desplazados a Portugal en los últimos años. «Porque esto -aclara el doctor Sánchez- no es Jauja». Más allá de la pericia profesional, es indudable que el lado humano de Napoleón Sánchez -cirujano y médico de familia que también consulta en las localidades ourensanas de Celanova y As Conchas- tiene mucho que ver con la respuesta popular. Él, discreto, prefiere como argumento la situación sanitaria portuguesa: «La realidad allí es bastante distinta a la de España, las listas de espera son más prolongadas y no hay las mismas dotaciones. En realidad, Portugal tiene una crisis asistencial». Pese al regate de humildad, Napoleón no logra escabullirse de los comentarios vecinales sobre su bonhomía. «Lo que yo les he ofrecido es un trato de amistad, estamos al mismo nivel, no puse ninguna barrera entre los pacientes y yo. Estuve tres años haciendo eso, algo a lo que no estaban habituados, así que, cuando tenía que irme, decidieron movilizarse. Fue algo espectacular. Es lo máximo que le puede acontecer a cualquier persona, es el pago a todo lo que tú has hecho, el reconocimiento a la compenetración con el paciente». El secreto, abunda, va más allá del sistema o de la falta de tiempo. «También somos nosotros -Napoleón vuelve a hacer gala de humildad-; los médicos, a veces, olvidamos que somos humanos y que también podemos ser enfermos, que podemos estar del otro lado en cualquier momento».