Entrevista | Jacinto Sánchez Ibáñez COORDINADOR DE TRASPLANTES EN GALICIA «No hay base científica que justifique la creación de bancos privados de cordón umbilical», afirma el nuevo coordinador de trasplantes de Galicia
04 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?acinto Sánchez Ibáñez (Madrid, 1961) es cirujano general, aunque lleva quince años ligado a los bancos de tejidos y los trasplantes, primero en el Clínico de Barcelona y después en el Juan Canalejo de A Coruña. Desde enero es el nuevo responsable de la coordinación de trasplantes en Galicia. -Siempre. El año pasado terminamos con 29 por millón de habitantes, el cuarto lugar de España, pero por la cola. Hace diez años teníamos la misma tasa, pero estábamos entre los primeros del Estado. -¿Qué ha pasado? -Ha subido la tasa de negativas familiares. En eso estamos los segundos, con un 25,6%, cuando la media está en el 16%. Es decir, en el resto de España sólo una de cada seis familias se niega a ceder los órganos, pero aquí es uno de cada cuatro. -¿Por qué? -No quiero pensar que los gallegos son los más insolidarios de España, pero es un lastre. En los trasplantes, quien tiene la llave es la ciudadanía. Hay un cúmulo de factores. -¿Por ejemplo? -No sé a qué se debe, pero sé a qué no se debe. No falta información, porque cuando se explica la muerte encefálica todo el mundo lo sabe ya, las dos terceras partes ya han tomado una decisión, difícil de revertir, antes de que se le plantee la posibilidad de donar, e incluso la mitad de las familias aseguran que el fallecido había dicho en vida que no quería donar. Es difícil de saber si es verdad o no, pero lo que sí suele pasar es que quien no quiere donar, no se negaría a recibir un órgano en caso de necesitarlo para vivir. Por todo esto, cada año se Galicia se mueren entre 30 y 40 personas en la lista de espera de trasplantes de órganos. -¿Y qué se puede hacer? -Vamos a seguir insistiendo en campañas contra las negativas, con mayor difusión en los centros de salud, en las farmacias... Y también hay un proyecto para evaluar el proceso de donación en los hospitales, de modo que se ajuste al máximo el protocolo en las unidades de críticos. Se calcula que un 10-15% de los que fallecen en estas unidades lo hacen de muerte encefálica y, de ellos, la mitad pueden ser donantes válidos. -Además de los órganos, están los tejidos. -Poca gente sabe que la mayoría de los que reciben, por ejemplo, tejido óseo son personas mayores, de 70 u 80 años, que lo necesitan para reemplazar una prótesis de cadera desgastada. Y tampoco se sabe que la industria farmacéutica no proporciona válvulas cardíacas infantiles y que la alternativa para estos niños es que aparezca una donada por una familia. Por no hablar de lo que supone una córnea para quien no ve. -¿Y el cordón umbilical? -Hoy día existen varias opciones para los trasplantes de componentes de la sangre: la captación de células madres periféricas a través de un sistema parecido a la hemodiálisis, o intentar buscar donantes entre los familiares, pero ni siquiera todos los hermanos son compatibles y por eso cada año 400 personas buscan un donante no emparentado a través del registro universal de médula. Los bancos de sangre de cordón umbilical (SCU) han permitido hacer 350 trasplantes en España, que es el tercer país del mundo en donantes. -¿Y guardarlo desde el nacimiento por si acaso? -Las posibilidades de que un niño necesite un trasplante de médula en sus primeros 20 años es de 1 entre 20.000. Si es por una enfermedad congénita, muy probablemente su propia sangre no le serviría de nada. Curiosamente, puede darse la paradoja de que el que ha sido tan egoísta de guardar para él solo tenga que recurrir al sistema público a pedir la donación altruista d otra persona. Además, aún no se sabe si las células servirán dentro de 25. No hay una base científica que justifique la creación de bancos privados de cordón umbilical. -Lo ha hecho la familia real. -Hay que respetar la libertad de todos. No puedo criticar a nadie, y no porque se trate de los Príncipes, pero sí creo que el sistema público no puede apoyar este tipo de iniciativas, porque lo que tiene que intentar es que si alguien necesita un trasplante, lo tenga. Con la mal llamada donación autóloga -donar para uno no es donar- cada vez habrá menos donación altruista y las 400 personas que cada año necesitan una médula serán 500, 600... Sólo la solidaridad funciona. Y para todos.