Y Evo se quitó la «chompa»

Alba Díaz-Pachín | alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

EFE

20 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

A Evo Morales también le gusta el fútbol. Al menos el fútbol sala. Miren qué bien se lo pasó el domingo en una pachanguita organizada en la ciudad boliviana de Riberalta. Resulta que el presidente indígena, que lleva un mes en el cargo, más o menos, fue a visitar la zona y, ya puestos, se quitó su chompa de colores y se vistió la camiseta de uno de los equipos locales (la de color azul marino) y, venga, a sudar un poco detrás del balón. No puedo decirles cómo quedó el marcador, si Morales jugó de defensa o delantero (de portero seguro que no) o si marcó algún gol y corrió por la cancha con la camiseta levantada. Pero, si se fijan en las caras del público, convendrán conmigo en que al menos hubo espectáculo y que todos se lo pasaron estupendamente con su presidente en el terreno de juego. Tampoco puedo decirles si la grada hizo la ola o si Esther Morales, la hermana de Evo y primera dama de Bolivia, estaba animándolo desde el banquillo. Quizá Evo, que es soltero, empiece a tener club de fans. Cambio de tercio y me voy a la nieve, aunque sea artificial. Los responsables de la estampa navideña que ven a su derecha son Dolce & Gabbana, que para presentar su colección de otoño invierno 2006-2007 casi montan el belén en plena semana de la moda de Milán. La puesta en escena de los diseñadores no tiene desperdicio. Abetos por doquier, modelos de blanco nuclear y nieve a raudales, tanta que aquello casi parecía una ventisca y era imposible ver a las maniquíes o la ropa que llevaban puesta. Y ustedes dirán: «Sólo faltaba Papá Noel». Pues no. Sepan que los creadores también lo sacaron a la pasarela montado en un trineo. Y para entrar en calor les traigo al escritor peruano Jaime Bayly. El finalista de la última edición del premio Planeta (pese a Juan Marsé) se estrenó el otro día como presentador de un programa político en la televisión de su país llamado El francotirador. Bayly, desde luego, tiró a dar y su presa fue Lourdes Flores, la candidata conservadora a las elecciones presidenciales de abril. Como la mujer es soltera (anda, como Evo) y tiene 47 años, lo primero que le preguntó fue si era virgen y si había tenido algún orgasmo. «A ti qué te importa», le espetó Lourdes Flores. Claro que, con tanta preguntita comprometida, la candidata acabó confesando alguna que otra intimidad. Por ejemplo, que nunca había utilizado métodos anticonceptivos (no sé si debido a que nunca se había visto en la tesitura), que había visto películas pornográficas y, aquí viene lo mejor, que había disfrutado con ellas. Luego tiró un vaso de agua en directo y, cuando Bayly le preguntó si había sido porque estaba nerviosa, ella sólo soltó una sonora carcajada. Del índice de audiencia, ni les hablo.