LA GOLETA | O |
05 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.¿Puede a estas alturas aportarse algo a lo ya dicho acerca de la polémica Ley de medidas sanitarias frente al tabaquismo? Me propongo poner sobre el tapete alguna reflexión que no he visto formulada en los términos en los que pretendo hacerlo. Lo primero que debe decirse, en aras de la precisión, es que no debería ser denominada ley antitabaco . La Ley pretende, con acierto o sin él, ser una norma «reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco». Vaya por delante, para el lector impaciente, que no tengo claro un juicio sobre el contenido de esta restricción legal de la práctica de fumar. Intento discurrir y ofrecer al lector un cierto razonamiento, a fin de que sea él quien derive su propia opinión; cuestione la que tiene; o se quede como está, es decir, perplejo, sin saber muy bien si es partidario o no de la norma aprobada. A mi juicio, la cuestión pivota sobre cuatro principios. Los califico de «Tetralogía sobre el tabaco» pues quieren constituir un conjunto de cuatro postulados que presenta unidad de pensamiento. El elenco puede entenderse inmerso en el ámbito jurídico. Sin embargo, pretendo que el lector los reconduzca al sentido común. El Derecho con mayúsculas es ratio scrita , es decir, es Derecho porque es lógico y está escrito racionalmente. Así, el más jurídico de los sentidos es el sentido común que, a veces, es el menos común de los sentidos. Los anunciados principios expresan un pensamiento liberal, modelo en la defensa de los derechos de la persona. Son los siguientes: primero, «tu derecho termina donde empieza el mío»; segundo, «todo lo que no está prohibido está permitido»; tercero, «el Estado no debe intervenir en el ámbito de decisión particular del individuo»; cuarto, «el interés general prima sobre el particular». Ciertamente, en una primera aproximación, parece que si se aplican por separado a la cuestión debatida, ofrecen resultados diferentes. Sobre ello trataré de discurrir en esta columna. Quizás algún lector ofrezca también su parecer.