O Xistral intimida al sol

SOCIEDAD

FOTOS: ÓSCAR CELA

Viaje al territorio gallego que recibe menor radiación solar Esta sierra lucense es la zona menos soleada de Galicia.

15 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

En el paraíso de las empresas eólicas brilla el sol, pero no lo hace con tanta intensidad como en Almería o al oeste de Huelva. Estamos en la Serra do Xistral (entre Terra Chá y A Mariña lucense), en la zona menos soleada de Galicia, y de España. Así consta en el Atlas de radiación solar de Galicia . Su autor, Manuel Vázquez, justifica con estudios su afirmación, un dato en el que nunca se han parado a pensar los habitantes de los pueblos de la sierra, que abarca doce concellos distintos. El invierno comenzó hace 24 días, pasa de la una de la tarde y estamos a cinco grados. Germán Montouto y su mujer, Emérita, nos invitan a café, al pie de la Serra da Carba. El futuro llegó con los aerogeneradores que ahora rodean su casa, pero es la primera vez que alguien les informa de que en el contorno de O Xistral reciben un cuarto menos de radiación solar que cualquier población del sur de Ourense y de las Rías Baixas. Con retranca, Emérita pregunta si por esto van a pagar subvención. Tiene 63 años y conoce bien la zona; sabe que es muy castigada por las nieblas cuando hay nordeste. Después de apilar estiércol, su marido busca un chaquetón para guardarse del frío: «É a primeira vez que escoito tal cousa, ¿non será por iso polo que se vai de aquí a xente nova?». El río Eume está a nuestros pies para dividir los concellos de Muras y Vilalba. No llueve lo suficiente, pero en días pasados las heladas se sucedieron. En casa de los Montouto aseguran que en una buena jornada de verano se registran temperaturas de hasta 30 grados. Reflexionan sin encontrar aplicaciones prácticas a las conclusiones del atlas y no dudan en comentar el tema cuando llega Lidia, la cartera. Tiene 62 años y conduce un coche con más de 300.000 kilómetros. «Se non recibimos suficiente luz solar non será polo alto que estamos». Muestra una amplia sonrisa antes de despedirse y continuar con su ruta diaria. Si es cierto que la radiación solar es menor, no les preocupa. Les molesta más la falta de cobertura de los móviles y las interferencias que producen las aspas de un aerogenerador y que les impiden ver con nitidez varios canales de televisión. Placas solares En nuestro camino nos encontramos con Abel Camba, de A Balsa, quien nos mira con cara de sorpresa. Es uno de los 36 vecinos de un pueblo típico fronterizo gallego: pertenecen a Muras pero los niños van al colegio vilalbés de Moreda. Cuando precisan de un médico acuden a Muras, pero si es una urgencia fuera de horario administrativo el destino del viaje debe ser Vilalba. Al margen de curiosidades, somos los primeros en informar a Abel de que su altitud -700 metros de media- y su localización cerca del Cantábrico, hacen de la sierra una barrera natural frente a las masas de aire húmedo procedentes de la costa. Esta situación favorece la aparición de nieblas y una alta pluviosidad. Abel se confiesa y asegura que entre sus previsiones figuraba la de instalar placas solares para abaratar los costes de luz en su granja de conejos. Seguimos nuestro viaje por parte de la sierra y llegamos a Viveiró. Dos vacas con plásticos de silos sobre el lomo nos dan la bienvenida al santuario de la cocina enxebre. Nadie se ha parado a mirar el sol. El día está nublado. A la Serra do Xistral, lugar de interés comunitario, la decisión de Medio Ambiente de prohibir la creación de parques eólicos en espacios naturales protegidos llega quizás un poco tarde para las turberas de cobertor, que han sido referencia para estudiosos. Ser la zona con la menor radiación solar media anual de Galicia no indica que sea la depresión la enfermedad más común. «Hay bastantes más problemas de reuma». Quien habla es el alcalde murense y médico, Issam Al-Nagm. Llegó a Santiago procedente de su Siria natal, donde la temperatura media en invierno es de 4 grados y en verano, de 30. «La niebla y el clima condicionan la vida. Hay depresiones, pero creo que la mayoría son por la soledad a la que se enfrentan muchas personas», afirma.