El año del perro... enamorado


Por lo visto, mañana empieza un año perro... O más bien, el del perro, según el calendario chino. Y lo que deseo a todo el mundo es que en China lo de perro no tenga el mismo significado que en castellano.Aunque parece que lo de ser perro ya no es lo que era o, si no, atención a los dos yorkshires de la foto en su suite de canes enamorados. Aunque parezca una inocentada, no lo es. Y tampoco es un invento estadounidense, que podría serlo perfectamente. Es un motel para canes que se ha puesto en marcha en São Paulo, en Brasil, donde los dueños se supone que llevan a sus mascotas para que tengan una velada romántica. Con sus golosinas caninas, sus huesecitos especiales de la casa y seguro que perfume canino. He consultado a mi Dinio al respecto -para quien no lo sepa, Dinio es mi perro, el que mejor me recibe todos los días, aunque yo llegue de mal genio- y no ha puesto buen hocico sobre la idea. Vamos, que no le hace ni pizca de gracia eso del espejito en forma de corazón, que su cachorrita se vista con camisón y eso de retozar en una camita con cabecero, cual humano. Vamos, que estamos de acuerdo en que es pasarse, aunque hay gente para todo. Desde que vi un jerseicito de Ralph Lauren para perro, con distintas tallas, su cuello vuelto, sus insignia del colega jugando al Polo y por un precio por el que desvalijaba tres Zaras, ya me creo todo.¡Fascinante esto de la política! Si se es político no se puede dar un paso sin que lo analicen a uno de arriba abajo. Y Evo Morales, el recién elegido presidente de Bolivia, ya se está dando cuenta de ello. Todavía no ha sido investido y el lío ya está montado. Y todo, por los trapitos. Por lo visto, él, líder indígena, siempre viste de forma informal y buena parte de sus seguidores verían con buenos ojos que acudiera al acto con el poncho y el gorro tradicional andino. Si no lo hace, hay quien ya tiene en la punta de la lengua la frase «si al final todos son iguales», para lanzársela. Así que que se prepare el amigo Evo. Ana y Victoria, tal para cual Y hablando de trapitos, no podía olvidarme de dos mujeres para las que lo del fondo de armario es realmente una preocupación de las grandes. Me refiero a mis amigas Ana Obregón y Victoria Beckham. Revisando ayer por la mañana las revistas de la semana mientras me hacía las uñas (manicura francesa, para llevar al menos una cosa discreta esta noche), en el Hola encontré tres páginas fantásticas en las que la revista sacaba partido, pero a base de bien, de la polémica entre las dos mujeres. Y la verdad es que fue un rato divertido e instructivo porque ¡son clavaditas!... Al menos vistiendo. En el resto... no opino por esta vez. Visten igual, llevan los mismos sombreros, las mismas prendas ajustadas, los mismos escotes por delante, por detrás, por los costados... Qué voy a contar de sus modelitos que ustedes no sepan. Dentro de unos años veremos si la evolución de la señora de Beckham hace que se convierta en Ana Obregón.Y para acabar el año de esta sección con otro de mis clásicos, aquí entra en escena Tom Cruise. Por lo visto, es uno de los actores que más llegan a irritar con sus interpretaciones a los espectadores, según una encuesta de la revista británica de cine Empire . Su compañera en el podio de los exasperantes es, con razones más que fundadas y de peso, Jennifer López. No se puede tener todo, ni caer bien a todos.Y aunque nosotros, el resto de los mortales, no tengamos todo, al menos que el 2006 llegue lleno de salud y amor para todos. Feliz año, de corazón.

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