Hechos y figuras
04 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Prometía ser una gran boda, tanto como los ceros de la cuenta corriente de la novia (heredera de una fortuna que ronda los 7.000 millones de dólares), pero al evento se le cayó el adjetivo. Se trata del enlace del año en Brasil, el matrimonio entre Athina Onassis (nieta del famoso armador griego) y el jinete Álvaro Alfonso de Miranda Neto, más conocido como Doda, en un lujoso jardín tropical de São Paulo. Entre los 700 invitados al acto, sólo uno representó a la familia de la joven. Fue su hermanastra Sabrine. Por eso, por la ausencia de su padre, Thierry Roussell, que se oponía a la boda, Athina estuvo triste, tal y como explicó una amiga de la novia al diario Estado. Ni el lujoso traje diseñado por Valentino ni sus buenas intenciones (Athina pidió como regalo de bodas que cada uno de los invitados hiciera una donación a obras benéficas) consiguieron convertir el día de ayer en el más feliz de la vida de la joven. Y por si fuera poco, la ex mujer del jinete de 32 años, una modelo brasileña con la que tiene una hija de cinco años, declaró: «Me ha cambiado por Athina porque yo no puedo comprarle caballos». Lejos de lo que se pudiera esperar, entre los invitados tampoco había personajes de la vida social internacional. Una de las reporteras de crónica rosa más importantes de Brasil escribió en su columna que la celebración fue más modesta de lo que se podía esperar. De hecho, los más famosos que acudieron fueron el ex nadador brasileño Gustavo Borges y el jinete Rodrigo Pessoa. Lo que parece que logró realizar la pareja fue mantener el máximo secreto en torno a su enlace. De hecho, únicamente lograron obtenerse algunas instantáneas aéreas, en las que se podía adivinar cómo era el traje de la joven. Para guardar la mayor discreción, los invitados fueron citados en un lugar alejado del recinto ceremonial para luego ser trasladados hasta allí en vehículos blindados. Ahora falta saber quién dará la exclusiva. Ella quería que no fuera nadie; la familia de él opinaba lo contrario. Lo que trascendió es que parece que, al final, Athina no lo pasó tan mal, ya que estuvo bailando samba hasta altas horas de la madrugada. Puede que estuviera tomando clases en alguna de las escuelas de Rio y aprovechara la ceremonia para mostrar a sus amigos cómo le saca partido a las lecciones. Las que también debieron haber soñado ayer con una boda, pero la suya, fueron las jóvenes que acudieron a la discoteca Zebra, la más grande de Ferrol. Su sueño tendría de coprotagonista a Michel Brown, el actor que interpreta a Franco Reyes, uno de los tres hermanos protagonistas de la telenovela Pasión de gavilanes. El joven, que toca los timbales, acudió ayer a la sala de fiestas para cantar y bailar. Su actuación comenzó a las doce de la noche y tres horas más tuvieron que esperar las fans para que el joven les firmara un autógrafo. Más suerte tuvieron las que ya acudieron antes al hotel y se ahorraron la espera. Y él, antes y después, se cansó de rubricar fotos para la hija, la prima y la vecina. Más de una también se llevó para casa el kit de foto y beso.