Jálogüín

SOCIEDAD

En realidad, a los departamentos de inglés de los muchísimos colegios gallegos que hoy celebrarán una fiesta de Halloween, les resulta extraordinariamente sencillo reunir la atención de todos sus alumnos para entregarse a esta costumbre importada. La razón no reside en que se trate de algo especialmente divertido. Al fin y al cabo, en España hay costumbres locales mucho más horripilantes, imaginativas, gastronómicas, tradicionales, intensas, etnográficas, iniciáticas, nada comerciales, seculares y todo lo que ustedes quieran que esa extraña mezcla de Carnaval y Noche de Difuntos. La razón es que nuestra cultura está más que madura para sumergirse en una fiesta que nos conocemos de memoria. Desde ET a los Picapiedra, Halloween es algo tan común en nuestras vidas que lo raro es que no haya acontecido antes una rebelión popular a favor de la simple fiesta norteamericana y contra costumbres tan rebuscadas como el Samaín celta (que algunos dicen que es el auténtico origen de Halloween) u otras celebraciones locales que incluyen dormir al raso o encerrarse en cementerios. Así que ya solo queda que la Academia castellanice el término (Jálogüin podría servir) y que todos nos dispongamos a participar de esa divertida tradición. Por cierto, también podría empezar a considerarse el día de la fiesta nacional (12 de octubre) que, por cierto, no le gusta mucho a los sudamericanos. ¿Qué tal el 4 de julio?